gobernabilidad, la integración y la seguridad en un ambiente en el que la generalización y profundización de posiciones polarizadas impide crear y evaluar opciones que rompan ese círculo. Valga introducir cuatro conjuntos de recomendaciones, apenas como aproximación. 1. Las personas: sensibilizar, informar, formar Si bien los grandes proyectos, programas, estrategias en los temas aquí abordados (constitucionales, de revisión de conceptos nacionales de seguridad, de negociación de acuerdos de integración) están típicamente en manos de las más altas jerarquías gubernamentales, la recuperación y fortalecimiento del sentido y propósito democrático de cada uno de ellos –gobernabilidad, seguridad, integración- sólo será posible si estos temas son trabajados y construidos desde la sociedad misma. De modo que lo primero, lo obvio, es la necesidad de sensibilizar a actores y sectores clave sobre los riesgos de la acentuada tendencia a la fragmentación, la ingobernabilidad y la confrontación. Para ello, sin embargo, es necesario entrar al fondo de los temas, sensibilizar sobre los diferentes conceptos y prácticas de gobernabilidad, seguridad, integración y sus efectos sobre la vida de las personas, su autonomía, sus posibilidades de desarrollo personal en sociedad. Se trata no sólo de una labor sensibilizadora(ante los riesgos) e informativa(sobre las oportunidades), sino de un trabajo de revalorización de elementos esenciales de la cultura democrática(tolerancia, responsabilidad, disposición a participar y a negociar, en el sentido más trascendente). Talleres, foros, seminarios, cursos, difusión y discusión de informes que alienten el debate, son todas modalidades útiles para contribuir a influir a favor de la tendencia integradora, en todas las escalas(regional, subregional, nacional, local, sectorial…). 2. Los países: papel más activo de algunos gobiernos Así como nacionalmente ciertos actores, los más sensibles ante los riesgos y más atentos a las oportunidades, tienen una responsabilidad especial, también los países la tienen. Unos más que otros, en la medida de sus capacidades, deben responder, participar, promover los acuerdos concertados. Razones prácticas y de principios deberían impulsarlos a contrarrestar a través de las más adecuadas estrategias, el impulso fragmentador, de tensión y confrontación regional. México, Brasil y Chile, también Colombia y Argentina tienen mucho que perder nacional e internacionalmente en una región desintegrada. Vencer las reticencias entre unos y otros a la vez que renovar los propósitos compartidos y hacer efectivos los compromisos en materia de gobernabilidad, seguridad e integración, mirándolos integralmente contribuiría al trabajo conjunto ante dos agendas: la de las graves y mal atendidas urgencias socioeconómicas, y la de la gravedad de la emergencia política que plantea el acelerado avance de iniciativas antidemocráticas. Dos tipos de tareas deben ser acometidas de la forma más integrada posible por los gobiernos: las técnicas, destinando a las personas mejor capacitadas para la negociación y seguimiento de los acuerdos en los tres ámbitos; las políticas, que requieren igualmente de amplias capacidades para no eludir delicados temas en los que –como es el caso de los derechos humanos, la gobernabilidad democrática y las condiciones concertadas en pos de la seguridad cooperativa- los compromisos sean asumidos y cumplidos. 10
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Integración, gobernabilidad y seguridad regional en la América Latina de los inicios del siglo XXI : bajo el signo de la fragmentación
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