acción que en el acoso convencional; esto se debe principalmente al anonimato que le brinda internet. Nuestros niños, niñas y adolescentes se enfrentan a este fenómeno recibiendo muchas veces acoso moral y/o hostigamiento en sus propias redes y perfiles sociales, recibiendo calumnias y descalificaciones. No se trata entonces de un juego o un chisme ocasional, se trata de una verdadera y organizada forma de desacreditar y perjudicar la credibilidad de este joven o niño, para hacerlo blanco de quien por defecto y quizás hasta sin ser acosador se une por empatía a la causa de quien comienza el acoso, ya que este último muchas veces se hace pasar por víctima. Otra diferencia que existe entre el ciberacoso y el acoso tradicional, es que en el primero muchas veces la víctima no se entera de que se le está atacando, ya que en ocasiones se usan blogs o páginas web para trasladar los insultos y desacreditar así al niño o joven. Surge de aquí otra característica del ciberacoso; mientras el blog o página web creada para insultar no sea eliminada, el acoso se perpetúa durante el tiempo que esta herramienta se encuentre en línea. Consecuencias del ciberacoso Esta nueva forma de acoso tiene incidencias catastróficas sobre la vida de las víctimas; pueden ir desde aquellos que incluyen amenazas(ciberamenazas) produciendo intentos de suicidio, hasta aquellos que dañan la autoestima de nuestros alumnos. Investigaciones sobre los efectos del ciberacoso en los adolescentes y jóvenes demostraron que aquellos que participaban en este problema, independientemente del rol que jugasen dentro de él, tenían una mayor probabilidad que el resto de sufrir rasgos depresivos y problemas de comportamiento(Ybarra y Mitchell, 2004). Algunos elementos de interés que nos permiten establecer las consecuencias de este fenómeno son los siguientes: Quien ejerce el ciberacoso, requiere de destrezas y conocimientos sobre internet y puede ser sumamente cruel, ya que como el agresor no tiene contacto con la víctima, difícilmente establece empatía con ella o llega a compadecerla. Esta falta de contacto físico convierte al agresor en invisible y le hace sentir más poderoso. El modo de operar para intimidar y acosar es la propagación del rumor; éste se extiende de una forma vertiginosa en Internet. Indudablemente dicho rumor requiere la mediación de uno o varios actores que en complicidad deciden actuar para presionar a un grupo o persona. Quien intimida, muchas veces se hace la víctima, acusando al acosado de haberle ofendido a él o a su familia de algún modo, o quizá publique su nombre y teléfono para animar a otros a unírsele en su persecución. La repetición es clave para poder asegurar que hay un ciberacoso; un hecho aislado no puede considerarse como tal. No existe escapatoria para aquellos que son acosados por vía Internet; la victimización es continua. Quien ejerce la intimidación en línea se hace omnipresente, lo que hace que este acoso pueda llegar a ser más traumático que el acoso físico. El acoso es vivido en privado por la víctima; ésta no suele manifestarlo a sus padres porque piensa que la culpa es suya y teme ser castigada por éstos(Por ejemplo, que le restrinjan el uso de internet o su teléfono móvil). Existen informes de casos que llevan al suicidio, a la violencia escolar(maltratos físicos), al fracaso y ausentismo escolar. 4
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