Druckschrift 
Situación actual y perspectivas de la democracia en Venezuela
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

democracia, está ligada dirá Caldera 13 a la palabra. No hay República ni democracia sin la persuasión que mueva a la acción de los ciudadanos, así como al otorgamiento del consentimiento político de estos a los gobernantes. Ocurrió, pues, que en las décadas de los setenta, ochenta y noventa se observó una sostenida descomposición del discurso público por parte de los actores políticos, especialmente imputable a los partidos y, no menos imputable, a las tergiversaciones de los medios de comunicación. El pragmatismo abrió una brecha gravosa para la nación entre palabra y acción. Y a la palabra, vale agregar, le fue arrebatado el carácter persuasivo para ser sustituido por un carácter manipulativo que no dejó de transformarse dentro de la ciudadanía en una desconfianza trepidante, no ya para con los políticos concretos, sino para con el oficio político en mismo considerado. Se creó en torno al discurso público una estela de cinismo generalizado, de hipocresía ensanchada. Se crearon condiciones que desarticularon a la sociedad venezolana y la hicieron vulnerable, casi como indefensa, frente a empresas aventureras, montoneras autocráticas y caudillezcas. Se cumplieron, entonces, las incisivas y casi proféticas palabras de ese erudito criollo que fue Luis Castro Leiva 14 : Pero, ¿qué ocurre en una República Democrática cuando la palabra del Político no se empeña, cuando la lengua de los Magistrados es torcida, cuando quienes la conceden no tienen derecho a darla, cuando quienes hablan callan, cuando quienes la profieren vociferan, cuando quienes la abusan se desnudan en su inconsistencia moral? ¿Qué ocurre? Sucede entonces que la República se muere con la democracia, y ésta en aquélla. Ocurre que la sociedad se desentiende de los asuntos públicos y aprende los poderes del cinismo o de la hipocresía; las personas se aíslan y se amparan en la defensa de su egoísmo por efecto del desengaño; que la sociedad a través de su pueblo cobija su ira, odia en silencio o se ilusiona con los errores del pasado. Peor aún, piensa de modo equivocado lo moralmente inaceptable: que la fuerza es el remedio para sus males, que hasta el magnicidio es exculpable. La entronización de la anti-política La quiebra del bipartidismo y la descomposición del discurso público dieron lugar a una de las más severas corruptelas sociales enquistadas en los años de la experiencia democrática: la anti-política. La sociedad venezolana se aferró firmemente a la idea de que la política y los políticos profesionales que hacían vida en los partidos eran, en el mejor de los casos, males necesarios. Nunca factores esenciales para la salud republicana y el gobierno libre de los pueblos. 13 Cfr. CALDERA, Rafael Tomás: En busca de nuestra expresión, Editorial Centauro, Caracas, 2006, p. 56. También, más reciente, puede leerse CALDERA, Rafael Tomás: El orador en la República. Discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Lengua, Caracas, 2011. 14 Cfr. CASTRO LEIVA, Luis: Prólogo a Rafael Caldera, Dos discursos(27 de febrero de 1989 4 de febrero de 1992), Editorial Arte, Caracas, 1991, pp. 7-8. 5