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Situación actual y perspectivas de la democracia en Venezuela
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Caracazo que es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer 22 ; y a ello se refería Juan Pablo II cuando escribió en la encíclica Centesimus Annus algo referido a la caída del muro de Berlín, que fue enteramente aplicable a la Venezuela de los años noventa y que explica en buena medida lo que está ocurriendo actualmente: La crisis del marxismo dice el Papa no elimina en el mundo las situaciones de injusticia social y de opresión existentes, de las que se alimentaba el marxismo mismo, instrumentalizándolas 23 . El deber ser de la democracia: Los marcos de referencia En este apartado se enunciarán de la manera más sintética posible seis premisas que, como se advirtió al principio del documento, permitirán depurar las implicaciones terminológicas de la palabra democracia. Se realizará para ello un ejercicio teórico-práctico. Teórico, porque supone dotar de contenido sustantivo el concepto trabajado. Y práctico, porque la tarea de profundizar hasta los principios invita a la acción concreta, al obrar por la justicia en el terreno de la lucha política. Tales premisas son: En primer lugar, la democracia, más que una forma de gobierno, es una forma de vida 24 . Un compromiso con la justicia y libertad políticas que supone un esfuerzo personal y colectivo por encarnar los valores del espíritu que la animan. La democracia no es, por tanto, una realidad sistémica inercial detrás de la cual no subyace ninguna responsabilidad humana. Tampoco un simple mecanismo de toma de decisiones colectivas desvinculado del orden moral. En segundo lugar, y como argumenta Robert Dahl 25 , la democracia supone ciertas condiciones existenciales que la hagan posible. Entre estas las más importantes son la libertad(política, económica, de pensamiento, etc.), la justicia y la verdad. Sin esta tripleta axiológica no es posible que la democracia alcance a ser, en cuanto régimen político justo, un orden ético para la vida buena 26 . En tercer lugar, la democracia, por ser una forma de vida, requiere de un tipo de hombres y mujeres que le sirvan de sustrato humano. No hay República sin republicanos, clamó el Libertador Simón Bolívar. De igual modo, no hay democracia sin auténticos demócratas que alberguen en sus almas la forma de vida democrática. Para ello es necesaria la formación de personas con carácter democrático. Entra en escena, entonces, la educación 22 Cfr. Rafael Caldera, Dos discursos(27 de febrero de 1989 4 de febrero de 1992), Editorial Arte, Caracas, 1991. 23 Cfr. JUAN PABLO II: Carta Encíclica Centesimus Annus, 1991, Número 26. 24 Acaso el texto en el que mejor está retratada esta idea, ciertamente humanista, es MARITAIN, Jacques: Cristianismo y democracia, Editorial Dedalo, Buenos Aires, 1961, 109 pp., especialmente el capítulo dedicado a ¨la esencia de la democracia¨. 25 Cfr. DAHL, Robert: La democracia. Una guía para ciudadanos, Taurus, Buenos Aires, 1999, pp. y 165 ss. 26 Sobre el particular es de provechosa lectura RYN, Claes G.: Democracy and the Ethical Life. A Philosophy of Politics and Community, The Catholic University of America Press, Washington DC, 1990, en especial lo dicho en las pp. 16-27. 8