Programa de Cooperación en Seguridad Regional casos de México y Brasil. En el primero, la frontera entre los dos países es tratada con mayor cooperación bilateral que en ningún momento del pasado. En el caso de Brasil, hay mayor intercambio entre los militares y entre las agencias antidrogas de los dos países, que en ninguna época pasada. Incluso la armada brasileña ha suscrito un acuerdo de cooperación con Estados Unidos. En este último caso, las consecuencias de la cooperación tienen repercusiones regionales y globales. Debido a la recesión y al papel que la fuerza laboral organizada juega en la administración Obama, la agenda comercial ha perdido la prominencia que tuvo durante la administración Bush. Obama mismo muestra simpatía por los tratados de libre comercio que están en discusión, y sus principales asesores económicos ciertamente favorecen la apertura comercial, pero la administración no está dispuesta a abordar este desafío en un momento en el que está abrumada por asuntos internacionales y crisis internas, como el derrame de petróleo en el Golfo de México, que exige tanto tiempo y energía del Presidente. En términos generales, el Departamento de Seguridad Nacional ha tenido éxito en conquistar la colaboración de muchos países en programas como los Puertos Inteligentes, revisión de listas de pasajeros en vuelos de llegada, y anuencia a lo que equivale a acuerdos de enmiendas portuarias que permiten que personal estadounidense lleve a cabo operaciones de búsqueda y decomiso en territorio extranjero. Para mencionar el ejemplo más notable, en el marco de una política que también comenzó durante la administración Bush, el puerto de Buenos Aires, que una vez fuera el“más sucio” de las Américas, ahora está totalmente asegurado por una fuerza bilateral dirigida por personal estadounidense. Y esto en un país cuyos líderes disfrutan denunciando a Estados Unidos. Y hay cooperación en contraterrorismo, pese a que Estados Unidos no ha logrado convencer a ningún país de que el terrorismo también es un problema para él. Esto sugiere que Estados Unido disfrutan de una reserva de prestigio en la región, la cual podría tornarse más efectiva si la administración Obama lograra establecer una política que respondiera a los intereses y necesidades de las naciones latinoamericanas. Es crucial que en los meses y años venideros el unilateralismo de la administración Bush, que tanto alienó a naciones de todas partes del mundo, se convierta en un enfoque multilateral, colegiado, en el manejo de problemas comunes. Pero para tener éxito, semejante transición supone una respuesta clara, constructiva, de los países latinoamericanos, según lo explica la siguiente sección de este documento. Finalmente, el Departamento de Estado y el Pentágono coinciden en que Brasil es la única opción estratégica para Estados Unidos en la región, y que es en su propio interés tener un aliado como ese. En el momento de escribir este trabajo, en Washington los funcionarios gubernamentales todavía están tratando de descubrir lo que esto significa. Ni siquiera la reciente jugada brasileña en Irán ha disuadido a la administración Obama. En parte, esto se debe al hecho de que los funcionarios no han visto ninguna otra opción, y están convencidos de que las necesidades estratégicas básicas de la administración se satisfacen mejor con el multilateralismo que con el unilateralismo. Es de esperar que a lo largo del próximo año se determinen en mayor Juio de 2010, Página 6
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La política y los intereses de seguridad de Estados Unidos en América Latina
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