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La política y los intereses de seguridad de Estados Unidos en América Latina
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Programa de Cooperación en Seguridad Regional Ocasionalmente habrá agrupaciones ad hoc de naciones que sienten que comparten un sentido sobre la forma de enfrentar proble­mas comunes. Curiosamente, la carencia señalada es más obvia en el plano del comer­cio y el desarrollo económico, temas acerca de los cuales históricamente a los países latinoamericanos les ha resultado fácil ponerse de acuerdo. Hoy no hay una agenda común de comercio para negociar con Estados Unidos ni con la Unión Europea. Pero la mayor pérdida para las naciones de la región será como actores potenciales en los asuntos mundiales. Claro que pueden actuar individualmente, pero para ser más efectivas deberían hacerlo como grupo. Para actuar como grupo tienen que aprender a construir consenso entre ellas. En el nivel hemisférico es necesario el mismo consenso para poder tratar de manera constructiva con Estados Unidos, ahora dispuesto a tratar con los latinoamericanos como socios y colegas, y no como meros subordinados. IV. Lo que queda por delante: Recomendaciones de política La administración Obama, con su rechazo al unilateralismo y su genuina preferencia por la acción colegiada en todas las regiones del mundo, representa una oportunidad de dimensiones históricas para las naciones de América Latina. Es como si hubiesen sido invitadas a la mesa a participar en la forma­ción de una comunidad de naciones. Ya habían tenido invitaciones antesa cum­bres, a reuniones de la OEA, a reuniones ministeriales, pero nunca sin una agenda determinada de antemano por Estados Unidos. En todo caso, para ser un hacedor de reglas es necesario aportar a la agenda común algo distinto a demandas quejumbro­sas contra el poder hegemónico 1 . Así era entonces y así es ahora. Y, según se ha sugerido en otras partes, la elaboración de agendas puede hacerse con referencia a diferentes foros o a diferentes nivelessub­regional, regional, hemisférico o global 2 . Consecuentemente, las recomendaciones de política pueden propender hacia la maximiza­ción de la autonomía en diferentes foros y proponer acción en diferentes contextos. Puesto que Estados Unidos cree que maximi­zará sus propios intereses en el hemisferio mediante los buenos oficios de un socio estratégico y que Brasil es la mejor opción disponible, a todas las naciones de la región les convendría considerar de qué manera esa sociedad estratégica afecta sus intereses y si están preparadas para operar a través del liderazgo brasileño o si prefieren actuar por cuenta propia. En opinión del autor, Brasil maximizaría el efecto de palanca de su liderazgo en los niveles hemisférico y regio­nal, siempre que evitara los anacrónicos gestos antiestadounidenses. Es posible anticipar que el nuevo gobierno que reempla­zará a la administración Lula no estará atado a las anticuadas ideas que han impulsado el debate brasileño. Pero en alguna medida el nuevo gobierno tendrá que recurrir al consejo de Itamaraty, así que es de esperar que los esfuerzos de Brasil por ejercer liderazgo en la agenda por fuera de Suramérica creen dificultades a muchos miembros de la comunidad hemisférica, incluido Estados Unidos. Y no hay que olvidar que Estados Unidos jamás se fió de un socio estratégico, así que de ninguna manera hay garantía de que la relación sea de simpatía para él. Dado el hecho de que Estados Unidos está concentrado en su agenda doméstica y en las dos guerras en las que está involucrado, las Julio de 2010, Página 10