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La política exterior del gobierno bolivariano y sus implicaciones en el plano doméstico
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interna de otros estados), son parte del cuadro de ruptura que se profundizó aceleradamente desde finales del año 2004 con las propuestas del plan denominadoNuevo Mapa Estratégico (2004), las del Plan de desarrollo económico y social 2007-2013 calificado comoPrimer Plan Socialista(2007) y en la propuesta de reforma constitucional(2007) que, aunque derrotada en referendo, en los hechos reflejó y se convirtió en referencia para aspectos cruciales de la política exterior, entre ellos: la visión transnacional de esa política y la definición de la diplomacia en términos de apoyo al régimen y no de base profesional para una política exterior de Estado, a lo que se sumó lo relativo a las orientaciones mismas respecto a democracia, integración, derechos humanos y seguridad que serán tratados en la siguiente sección(Cardozo 2010). Relaciones privilegiadas El replanteamiento de las relaciones con el mundo desde la óptica geopolítica, ideológica y energética –gradual hasta 2004 pero acelerado desde entonces– significó un giro mayor en los espacios de articulación de Venezuela: por un lado tensiones crecientes con Estados Unidos y Colombia, alejamiento de Centroamérica y las ya mencionadas denuncias de los acuerdos de Cartagena(CAN) y el Grupo de los Tres; por el otro, asociación estrecha e inescrutable con Cuba y acercamientos, con expresiones de simpatía, a jefes de Estado, personajes y movimientos comprometidos con prácticas que amenazan principios básicos de convivencia y estabilidad internacional. El signo distintivo de las relaciones más estrechamente cultivadas no ha sido tanto la coincidencia en la inconformidad con la desigual distribución de la prosperidad y el poder mundial, sino su naturaleza desafiante de la institucionalidad internacional. La política exterior del régimen bolivariano: Balance e impacto doméstico Vínculos y temas clave para la política nacional Para identificar y evaluar el impacto de la política exterior sobre la sociedad venezolana, conviene comenzar por precisar brevemente los términos en los que el propio gobierno fue definiendo la conexión entre lo internacional y lo nacional desde 1999. Esto es de utilidad en tres sentidos: mostrar la importancia concedida desde el primer día a la dimensión internacional del proyecto bolivariano; contrastar las promesas iniciales con resultados acumulados; evidenciar los cambios que, para mal, se fueron imponiendo en la conexión entre lo internacional y nacional, dentro o fuera del control y las expectativas gubernamentales. De la sucesión de programas y propuestas gubernamentales cabe identificar dos conjuntos de vínculos como síntesis de lo relevante para el diagnóstico que pretende realizarse, sin entrar a detallar la transformación que su definición sufrió a lo largo de los años. De un lado, se ubican los vínculos simbólicos, no materiales, como conjunto de visiones del país que con el tiempo se fueron ideologizando. Era lo que el programa de gobierno de 1998 describía comola adecuada inserción de Venezuela en la comunidad internacional como un 4