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Disputas democráticas : las mujeres en los espacios de representación política
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7 No hay una manera unívoca de no existir, porque son varias las lógicas y los procesos a través de los cuales la razón metonímica produce la no existencia de aque­llo que no cabe en su totalidad y en su tiempo lineal. Hay producción de no existencia siempre que una en­tidad es descalificada y vuelta invisible, ininteligible o descartable de modo irreversible. Boaventura de Sousa Santos Conocer desde el sur: para una política emancipadora I. Introducción En torno a cada derecho reconocido por el Estado, se establece una pugna de senti­dos; por un lado aquel que le atribuyen los actores de las luchas que le dieron origen, y el que se establece en las interpretaciones y los códigos del derecho y su filosofía. De esta forma, cuando hablamos de derechos se plantean, según Elizabeth Jelin, dos claves para el debate político, teórico e ideológico: la naturaleza de los sujetos y el contenido de los derechos(Jelin, 1996: 273). Las luchas para garantizar el derecho a la participación política de las mujeres tienen un largo recorrido de más de dos siglos que abarca desde la Declaración de los De­rechos de la Mujer y la Ciudadana de Olympe de Gouges en la Revolución francesa, al surgimiento del actual movimiento feminista en los años setenta, pasando por las sufragistas de principios de siglo xx , cuyo aporte es fundamental para universalizar el voto y consolidar las democracias electorales tales como las conocemos. En el Uruguay, desde la recuperación democrática las mujeres se han organizado, tanto en la sociedad civil como en los partidos políticos, para disputar y ampliar el concepto de democracia, desmontando los obstáculos y problemas que enfrentan para garantizar su participación política a la hora de encabezar una lista, ocupar un lugar de responsabilidad en el sistema político o desempeñar un cargo de gobierno, pero también para cambiar la agenda política y la definición de prioridades. A pesar de lo cual,«el ritmo y los niveles de incorporación de las mujeres a los cargos electivos y no electivos que configuran el sistema político del Uruguay es al mismo tiempo retardado y llamativamente bajo. Pueden hacerse muchas objeciones a esta valoración, en especial porque ella remite a ciertos parámetros deritmo ynivel de participación, y estos parámetros no pueden ser fijados con independencia de criterios históricos y comparativos»(Moreira y Johnson, 2003: 8).