8 II. La igualdad como calidad democrática El concepto de democracia es uno de los campos de disputa teórica y política más debatidos en las ciencias sociales y en las sociedades. No solo por lo que De Sousa Santos define como la pérdida de sustantivos fuertes como socialismo y comunismo que definían las luchas emancipatorias de los siglos xix y xx , sino porque en las construcciones sociales la democracia está en permanente transformación a partir de los cambios de los estados, la tecnología, la globalización y la ampliación de los sujetos y actores que disputan espacios de representación. Esta crisis de sustantivos obliga a la teoría crítica a adjetivar cada concepto para poder expresar nuevas prácticas y contenidos.«Así, por ejemplo, si la teoría convencional habla de desarrollo, la teoría crítica hace referencia a desarrollo alternativo, democrático o sostenible; si la teoría convencional habla de democracia, la teoría crítica plantea democracia radical, participativa o deliberativa; lo mismo con cosmopolitismo, que pasa a llamarse cosmopolitismo subalterno, de oposición o insurgente, enraizado; y con los derechos humanos, que se convierten en derechos humanos radicales, colectivos, interculturales»(De Sousa Santos, 2009). Los procesos de exclusión y fragmentación social desafían a las democracias en el sentido de reformular las relaciones entre Estado, mercado y sociedad. Revertir la desigualdad y la exclusión requiere promover nuevos espacios para la acción colectiva. La riqueza de la vida social y cultural se expresa en la arena política como la punta de un iceberg, y«debemos comenzar por considerar lo social verdaderamente como“la otra cara de la luna”, como aquella parte de nuestra vida común que presiona constantemente para salir a la luz y que nos recuerda los límites de nuestros mecanismos de representación y de nuestros procesos decisorios»(Melucci, 2001). Desde este ángulo, la democracia se mide precisamente por su capacidad de hacer aflorar los conflictos para hacerlos públicos, creando así la posibilidad de construir y afirmar nuevas identidades colectivas. La idea de democracia se encuentra asociada a las condiciones en las cuales puedan darse relaciones dialógicas entre los diferentes individuos y grupos para la construcción de interpretaciones y sentidos de lo social. El espacio público como aquel donde se disputa la definición de las agendas políticas no es un espacio abierto y habitable para todos los actores y sujetos por igual. Hay quienes pueden intervenir en los debates públicos y quienes por razones de clase, raza o género tienen limitado el acceso. Como dice Virginia Vargas(2008), el espacio público«puede ser tremendamente agresivo para las mujeres; porque es la esfera tradicionalmente dominada por los hombres, y a pesar de que las mujeres intervienen, acceden limitadamente a la toma de decisiones políticas y lo hacen generalmen-
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Disputas democráticas : las mujeres en los espacios de representación política
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