V. ¿Cuotas o paridad? En el año 2007, en el marco de la de la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, 1 los gobiernos de la región firmaron en Quito una declaración conocida como el Consenso de Quito, que establece que«la paridad es uno de los propulsores determinantes de la democracia, cuyo fin es alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participación y representación social y política, y en las relaciones familiares al interior de los diversos tipos de familias, las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, y que constituye una meta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres». La paridad, a diferencia de la cuota, que es una medida temporal de ajuste para acortar las brechas de subrepresentación de las mujeres en la política, busca compartir el poder y transformar de esa forma la idea misma de democracia(Bareiro y Torres, 2009). El debate sobre las cuotas en Uruguay dejó un sabor amargo para las activistas. Efectivamente, en mayo del 2008 se aprobó en el Parlamento una versión muy acotada de la cuota, que establece su aplicación en las listas electorales a cargos parlamentarios y departamentales por única vez para el 2014, y su aplicación a partir de las elecciones internas de 2009 en las listas para las convenciones y otros órganos internos partidarios. Y la Corte Electoral realizó una interpretación aún más restrictiva de la ley, al habilitar la aplicación de la cuota distribuyendo los cupos entre cargos a titulares y suplentes a la vez—en vez de por separado—, lo que podía determinar la presencia de mujeres exclusivamente como suplentes. Las parlamentarias debieron reaccionar con rapidez frente a esta interpretación para garantizar al menos la aplicación de la cuota en el espíritu de la ley. Al finalizar el debate, la cuota aprobada aparece como una concesión por única vez de los hombres que siguen controlando los partidos y sus reglas de juego en la interna. ¿Es posible que al cabo de una larga batalla política la lógica de que la representación sustantiva es insignificante haya sido la efectivamente triunfadora? Los adversarios de esta forma de representación obtienen un resultado políticamente correcto, sin impacto real en el acceso de las mujeres a los cargos electivos ni en la redistribución del poder en el ámbito político. 1 La conferencia tuvo lugar en Quito, Ecuador, del 6 al 9 de agosto de 2007. El texto del Consenso de Quito está disponible en ‹http://www.eclac.cl/mujer/noticias/noticias/6/30226/dsc1e.pdf›. 13
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Disputas democráticas : las mujeres en los espacios de representación política
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