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Disputas democráticas : las mujeres en los espacios de representación política
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10 III. Las agendas pendientes de las izquierdas La última década señala cambios sustantivos en el mapa geopolítico de la región con el acceso al gobierno de coaliciones y frentes de signo progresista que, a pesar de sus trayectorias políticas muy diferentes, podrían caracterizarse en general por un dis­curso antineoliberal que revaloriza al Estado como un actor clave para el desarrollo y define la consolidación democrática y la participación ciudadana como ejes políticos. Estos cambios expresan las expectativas de las sociedades y los movimientos sociales de colocar en la agenda pública, aun con matices y tensiones, una nueva concepción de derechos. Los logros y cambios en la institucionalidad democrática y en la doc­trina establecen un amplio campo de disputa acerca de las formas de articular las dimensiones económicas, sociales, culturales y ambientales. Sin embargo, en el plano de la igualdad para las mujeres los aportes de la izquierda han sido desiguales. Los líderes y las estructuras partidarias de izquierda continúan minimizando los cuestionamientos que atañen a la destrucción de las raíces patriar­cales de las relaciones entre hombres y mujeres. A pesar de lo cual, esta otra cara de la luna emerge como una revolución cultural que transforma subjetividades y prácticas. La marginación de algunos campos del activismo político por las izquierdas repro­duce una división entre lo material y lo cultural obsoleta teórica y prácticamente. Lo más grave es que esta forma de ortodoxia, como señala Judith Butler(2000),«actúa hombro con hombro con un conservadurismo social y sexual que aspira a relegar a un papel secundario, las cuestiones relacionadas con la raza y la sexualidad, frente al auténtico asunto de la política, produciendo una extraña combinación política de marxismos neoconservadores». Constanza Moreira(2009: 228) señala que una de las diferencias entre las elites de izquierda y el resto«es la de sus orientaciones más o menos seculares o más o menos religiosas».«Existe en América Latina un importante retraso de la agendasecular, y si bien las elites de izquierda están en mejores condiciones de defenderla que los otros, sus convencimientos al respecto no son firmes, ni mayoritaritarios entre sus miembros.»