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Disputas democráticas : las mujeres en los espacios de representación política
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IV. El incremento de la participación política de las mujeres en la agenda internacional La Plataforma para la Acción de Beijing definió en 1995 el incremento de la partici­pación política como una de las áreas estratégicas para el avance de las mujeres. Los gobiernos y partidos políticos debían adoptar medidas para garantizar la igualdad de acceso de las mujeres a las estructuras de poder y toma de decisiones. Algunos paí­ses adoptaron mecanismos de acción positiva en los sistemas electorales con miras a contrarrestar los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a los sistemas de representación política, y en general el incremento de la representación se ha vinculado al cumplimiento de estos mecanismos. En América Latina desde los años ochenta se registra en las nuevas cartas constitu­cionales la irrupción de un nuevo concepto de ciudadanía según el cual mujeres y varones son reconocidos como sujetos heterogéneos con dimensiones e intereses diversos. Estos cambios conceptuales tienen como protagonista al movimiento femi­nista y de mujeres, que logró influir en el proceso de debate de las constituciones de Nicaragua 1986 y Brasil 1988, en la Constituyente de Paraguay en 1991, en el movi­miento contra la reforma constitucional impulsada por Fujimori en Perú en 1993 y en la reforma constitucional de Argentina en 1994(Lubertino, 2009: 96). Los mecanismos de acción afirmativa no surgen en América Latina, pero adquieren en esta región el carácter de ley. En aquellos países donde se los ha aplicado la par­ticipación de las mujeres ha crecido considerablemente, lo cual ha hecho crecer la adhesión a ellos en los movimientos de mujeres, tal vez como un dispositivo posible y necesario para romper el círculo vicioso de exclusión de las mujeres del espacio de representación política. La cuota es uno de los mecanismos de acción positiva que más debates generaron en el movimiento de mujeres, principalmente debido a la limitación porcentual que es­tablecía. Muchas veces esta polémica ha debilitado las alianzas entre las mujeres del movimiento y las que militan en los partidos políticos. Por ello el concepto de paridad parece representar de manera más aproximada las aspiraciones de democratización del poder propuestas por el movimiento de mujeres en todo el mundo. Bareiro y Torres(2009), en un muy exhaustivo trabajo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, señalan cuatro condiciones para que las cuotas aporten re­sultados para el incremento de la participación política de las mujeres. En primer lugar se requiere la vigencia plena del Estado de derecho y la seguridad jurídica. Con relación a esta condición señalan que«la experiencia ha demostrado que en muchos 11