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El sindicalismo bajo el gobierno de Lula
Entstehung
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vivieron con millares de organizaciones frágiles y de baja representatividad. En los 90 fueron creadas otras dos centrales nacionales: la Central Autónoma de Trabaja­dores( cat ) y la Social Democracia Sindical ( sds ). La primera fue organizada por sectores cristianos conservadores, ligados a la Confe­deración Mundial del Trabajo( cmt ), mientras que la segunda fue una tentativa de organiza­ción sindical del Partido de la Socialdemocra­cia Brasileña( psdb ). Pese al cuadro general desfavorable, durante esa década la cut y fs se consolidaron como las dos principales centrales sindicales brasi­leñas. La cut se transformó en la más grande y representativa, con una fuerte presencia en los sectores industriales y de servicios. Lo­gró, además, ampliar su inserción en el sec­tor público y en el rural, con la afiliación de la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura(Contag). Se sumaron otras corrientes, como la csc y la Unidad Sindical, ligada al pcb que, contrariamente los estatu­tos de la cut , continuaron defendiendo el sin­dicato único y el impuesto sindical. En la segunda mitad de la década de 1990 ga­naron importancia en la cut las discusiones sobre la ampliación de la base de representa­ción y el fortalecimiento de las entidades(orga­nización por ramas de actividad y creación de sindicatos nacionales) y la propuesta de crear un sistema democrático de las relaciones de trabajo. La central adoptó una estrategia de acción propositiva que incluía como elemen­tos centrales –y relacionados– la libertad y la autonomía sindicales, la ampliación de la de­mocracia con justicia social y la construcción de un modelo de desarrollo que atendiese los intereses de los trabajadores. Por su parte, fs , combinando una actuación sindical activa con una postura política con­servadora, logró ocupar un lugar importante. A pesar de concentrarse en la región sudeste del país, fs contaba con importantes sindica­tos en su base, como los de los mercantiles y los metalúrgicos de San Pablo, y se afirmó así como la segunda mayor central del país. A fines de los 90, a pesar de no contar con reco­nocimiento legal, las centrales funcionaban de hecho y participaban de cámaras sectoriales y diversas comisiones y consejos tripartitos. El censo sindical de 2001 confirmó a la cut como la mayor central sindical, con 2.834 sindicatos afiliados, lo que equivalía a 65% del total de las entidades afiliadas a alguna central. Entre ellos se destacaban los sindicatos rurales: 87% del total de los afiliados a alguna central estaban ligados a la cut . Por su parte, fs reunía 839 sin­dicatos, cerca de 20% del total de las entidades con afiliación, mayoritariamente urbanos y con poca inserción entre el sindicalismo rural. Sin embargo, la mayoría de los sindicatos (62%) no estaba afiliada a ninguna central sin­dical. A pesar del crecimiento de las centra­les sindicales y de su presencia creciente en el escenario político, el mismo censo reveló la fragilidad persistente del sindicalismo en la or­ganización de los trabajadores en los lugares de trabajo, que continuó siendo una debilidad importante. La mayor parte de los sindicatos carecía de ese tipo de organización. El sindicalismo tras el triunfo de Lula En la elección presidencial de 2002, las dos principales centrales sindicales, la cut y fs , apoyaron a candidatos diferentes. Luiz Inácio Lula da Silva, del pt , contó con el respaldo ex­plícito de la cut , mientras que José Serra, del psdb , fue apoyado por fs 5 . Según la cut , había dos proyectos antagónicos en disputa: uno, democrático y popular, personificado por Lula, 5 Una corriente interna de la cut , el Movimiento de los Trabajadores al Socialismo( mts ), ligada al Partido Socialista de los Tra­bajadores Unificado( pstu ), apoyó al candidato de ese partido, José María de Almeida, ex dirigente del ejecutivo nacional de la cut .