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El sindicalismo bajo el gobierno de Lula
Entstehung
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difícil, dada la larga tradición del sindicato úni­co y la estructura vertical del sistema confe­derado. La propuesta de consenso implicó un sistema mixto que combina la posibilidad de introducir la libertad sindical para las nuevas entidades, con la garantía de la exclusividad de representación para las ya existentes. El criterio para la constitución de las organizacio­nes sindicales previsto en el proyecto sustituía la«categoría profesional» por el sector econó­mico y el ramo de actividad económica. Las conclusiones iniciales del fnt para la or­ganización sindical también incluyeron pro­puestas en las dos«puntas» de la estructura: en la base del sistema, al contemplar la repre­sentación de los trabajadores en el lugar de trabajo como parte del sistema sindical; y en la cima, al proponer el pleno reconocimiento de las centrales sindicales. Respecto de la ne­gociación colectiva, se elaboraron propuestas de democratización de las relaciones de tra­bajo, al introducir la posibilidad de negociacio­nes articuladas nacionales, la obligatoriedad de que las partes negocien y la extensión del derecho de negociación colectiva al sector público. La propuesta preveía incluso la defini­ción por la ley de las prácticas y actos antisin­dicales, con base en los principios de la Con­vención 135 de la oit . En el último aspecto, los mecanismos de solución de los conflictos, la propuesta fue mantener la ley del derecho de huelga, con la definición de los servicios considerados esenciales para la comunidad. En sus conclusiones, el fnt propuso eliminar el poder normativo de la Justicia del Trabajo, introduciendo el arbitraje público o privado. Y, como elemento fundamental para el diálogo, sugirió la creación de un Consejo Nacional de Relaciones de Trabajo( cnrt ), con participa­ción tripartita y paritaria, orientado a proponer directrices de políticas públicas en el área de las relaciones del trabajo. El resultado de esa amplia negociación fue el informe aprobado por el fnt en marzo de 2004, que sería la base para un proyecto legislativo de reforma sindical consensuado. Finalmente, entonces, se llegó a un acuerdo. Sin embargo, quedó flotando la sospecha de que el consen­so era meramente decorativo, pues cada parte podría cambiar su posición durante el trámite del proyecto en el Congreso. Diferentes posiciones Tras el consenso obtenido, que pronto se re­velaría muy frágil, comenzó una nueva ronda de negociaciones para elaborar las bases del anteproyecto de reforma sindical. Durante ese proceso, que implicaba precisar las propues­tas generales, aparecieron diferencias impor­tantes y resurgieron los disensos. Tal como se esperaba, se hicieron visibles las divergencias entre trabajadores y empleado­res en diferentes puntos, como la negociación de acuerdos por parte de las centrales sindi­cales, la actuación de éstas como sustitutos procesales(representando colectivamente a los trabajadores en procesos judiciales) y el arbitraje obligatorio en caso de una impasse en las negociaciones. Pero fue el tema de la representación en el lugar de trabajo, uno de los aspectos más importantes para los traba­jadores, el que generó mayor resistencia entre los sectores patronales. La propuesta inicial era que esa representación se concretase a través de comités sindicales de empresas constituidos por delegados elegidos por los trabajadores con afiliación sindical. Los empre­sarios, retirando su concesión inicial, volvieron a defender la cláusula constitucional que pre­ la obligatoriedad de la representación en las empresas con más de 200 trabajadores, pero que en la práctica no rige pues carece de reglamentación. El gobierno formuló una pro­puesta intermedia, que incluía un periodo de transición y la disminución gradual del número de trabajadores requeridos para formar comi­tés de empresas, pero no tuvo éxito. Pero el consenso general no se quebró solo por la posición de los empresarios, sino tam­bién por divergencias entre los propios traba­jadores. Ni los sectores sindicales de orien­tación más izquierdista ni los grupos más conservadores del sindicalismo tradicional se 11