congreso nacional de 1991, la cut aprobó, sin ningún voto en contra, una posición favorable a la despenalización, aun cuando entre sus militantes hay muchos sectores ligados a la Iglesia católica. Pero al tocarse el tema de las relaciones de poder en los lugares de toma de decisiones, aparecieron resistencias más profundas, que se manifestaron con argumentos serios o con reflejos del machismo más primitivo. También es cierto que se contó desde el comienzo con el apoyo de varios hombres y que a lo largo del proceso de debate se verificaron cambios de posición en hombres y mujeres. En resumen, se confirmó que en la cut coexistían los viejos y los nuevos enfoques, aunque el discurso fuera predominantemente nuevo. Y también se demostró que, una vez más, la cut estaba abierta a nuevos temas. Luego de la decisión de la cut 6 , las otras dos centrales sindicales brasileñas entonces existentes –la Confederación General de los Trabajadores y la Fuerza Sindical– siguieron el ejemplo. La cut de Colombia aplica cuotas y lo mismo hacen las dos centrales sindicales argentinas(en este país, la cuota es obligatoria por ley). En Uruguay, el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores( pit – cnt ) aprobó la medida en 2003, aunque hasta ahora no la ha implementado. Pero la conquista de una relativa democracia de género en la distribución de los puestos de mando establecida por la cuota no termina con su aprobación. A partir de ese momento empieza el desafío de su efectiva implementación. Aunque esté asegurado el respeto a la medida en el Comité Ejecutivo Nacional, en los Comités Ejecutivos estaduales y en las federaciones y confederaciones de la cut , sigue siendo necesario bregar por su aplicación en los sindicatos, de modo que las mujeres asuman también los puestos más importantes en sus conducciones. En el último Planeamiento Estratégico de la Secretaría Nacional sobre la Mujer Trabajadora, se prevén acciones para impulsarlo 7 . El equilibrio de participación masculina y femenina en los puestos de toma de decisiones es una condición fundamental para que una organización política que se define como democrática efectivamente lo sea. En ese sentido, la necesidad de adoptar mecanismos de «acción afirmativa» para alcanzar ese objetivo sigue vigente mientras no se lo alcance por la decisión espontánea de las organizaciones. En el caso del sindicalismo, el mayor equilibrio de género debería valer para los órganos directivos, las delegaciones a los congresos y otros ámbitos de deliberación, la composición de las delegaciones que representen la organización en eventos externos, etc. La transversalización de la perspectiva de género En los últimos años se ha difundido la idea de que es necesario transversalizar las relaciones de género a todos los ámbitos de la política institucional, incorporándolas a todas las áreas. En muchos países, incluso en algunos de América Latina, se han hecho esfuerzos importantes en esa dirección en el ámbito gubernamental, y también en partidos y sindicatos. La Secretaría Nacional sobre la Mujer Trabajadora de la cut discute desde hace un par de años cómo incorporar este enfoque a las políticas de igualdad de género desarrolladas por la central. Y la recientemente creada csi define claramente este objetivo:«La CSI debe integrar de manera total y transversal la perspectiva de género en todas sus políticas, actividades y programas de todos los niveles» 8 . 6 Para más información sobre la lucha por la aprobación de la cuota en la cut y sus impactos, v. cut (2003) y D. Godinho Delgado(1998). 7 Secretaria Nacional sobre a Mulher Trabalhadora da cut :«Planejamento da snmt / cut 2006 – 2009», inédito. 8 Confederación Sindical Internacional:<www.ituc – csi.org>, capítulo«Igualdad». 10
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Sindicalismo y género : experiencias y desafíos de la Central Unica de Trabajadores de Brasil
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