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Sindicalismo y género : experiencias y desafíos de la Central Unica de Trabajadores de Brasil
Entstehung
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Es una experiencia que, desde que se ini­ció, no se ha interrumpido nunca. Éste no es un aspecto menor, ya que una de las debilidades de las iniciativas de organiza­ción de las mujeres y de incorporación de la perspectiva de género a las organiza­ciones sindicales suele ser su intermiten­cia, su eterno recomenzar: las instancias de mujeres se disuelven o dejan de actuar durante un periodo, y las actividades o los programas sobre las trabajadoras y las re­laciones de género se realizan de forma aislada, sin continuidad. Se construyó una sólida articulación y alianza con el movimiento de mujeres y el movimiento feminista. La perspectiva que orienta la política de género de la cut ha sido, por lo tanto, coherente con las formu­laciones del feminismo, algo que las sindi­calistas nunca han ocultado. Se extendió la actuación de la central más allá del ámbito estrictamente sindical: la cut es una interlocutora habitual en el de­bate sobre las relaciones de género en la sociedad e incide en la discusión y cons­trucción de políticas de igualdad de géne­ro en conjunto con otros actores sociales. Se logró desarrollar un trabajo en red que articula las instancias de la cut y las or­ganizaciones afiliadas, con el objetivo de garantizar la transmisión de las directrices políticas y organizativas de la estrategia de género. Con ello se intenta superar la dis­tancia que suele existir entre los avances que se realizan en las estructuras superio­res y lo que realmente sucede en el desa­rrollo cotidiano de la actividad sindical. Se debe señalar que los sindicatos son el es­labón más débil de esta cadena, donde la política de género llega más lentamente. Las sindicalistas procuraron construir un equilibrio entre las divergencias políticas internas y la unidad en torno de los inte­reses comunes de las mujeres. Por consi­guiente, se fortaleció políticamente la or­ganización de las mujeres en la cut . La cut decidió cambiar de facto el des­equilibrio en la participación de mujeres y hombres en los cargos directivos con la aprobación de la cuota de género en 1993 y su efectiva implementación. Se incorporó la perspectiva de género a la formación sindical de forma permanente y se avanzó en la transversalización de la perspectiva de género a las demás áreas. Se valoró desde el comienzo la construc­ción de vínculos con el sindicalismo inter­nacional. La cut expresó en su momento una nueva izquierda, no dogmática, abierta a nuevos temas e interesada en nuevos procesos sociales, con capacidad de renovarse. Los conflictos internos en torno de la inserción de las mujeres como sujeto político y la construcción de una política de género se enfrentaron siempre en clave de negocia­ción. Como se ha señalado, las experiencias exitosas que se viven en la cut de Brasil, en la orit y en otras centrales sindicales, en las federaciones por rama de actividad y en algunos sindicatos de América Latina conviven con experiencias negativas en otras organizaciones, donde pre­dominan la exclusión de las trabajadoras y la falta de voluntad política para cambiar esta si­tuación. Es necesario, por lo tanto, ampliar los esfuerzos para romper esas asimetrías y apro­vechar la oportunidad histórica abierta por la creación de la nueva organización continental, para hacer avanzar la equidad de género en el sindicalismo latinoamericano. 14