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Hacia un fortalecimiento de derechos laborales en el trabajo de hogar : algunas experiencias de América Latina
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tierra, tierra, pero siempre estaba limpito… Y lavaba la ropa también, desde muy chica, ella nos puso a lavar la ropa de nosotros, y des­pués seguimos, porque yo con 12 años lavaba por semana dos bolsas de ropa de tambo…» Las condiciones de trabajo, eran insatisfacto­rias para las y los trabajadores del sector, al igual que las remuneraciones y el horario. «…una cosa es trabajar en una oficina y otra es salir a fregar como he tenido que salir a fre­gar… no es que sea deshonesto… es que ya tengo 50 años y llevo 30 en las fregatinas esas de piso que tengo que hacer y subirme a es­caleras con unas puertas que son altísimas y subir y bajar…», nos cuenta Elsa. «…y un día de salida le ponen algo por delan­te, así, para que ya no salga…», expresa Tita. «…te decían de 8 a 4 y eran las 5, las 6, las 7 de la tarde y estabas ahí…», agrega Yanet. La alta movilidad laboral, el trabajo general­mente unipersonal o con pocos compañeros de trabajo han dificultado la organización sin­dical, y con ello la defensa de sus derechos, entre otros la falta de registro para acceder a los derechos de seguridad social. Por la complejidad del sector, no se puede to­mar el ejemplo de otros sindicatos, ni para su organización ni para resolver los derechos a reivindicar. Existe aislamiento, cada empleada trabaja para un patrón diferente, lo que dificulta la ne­gociación y las relaciones solidarias y firmes en el tiempo. Pero a su vez, es común que se realice el trabajo para más de un empleador y como consecuencia en más de un domicilio, lo que dificulta exigir derechos a varios patrones en forma simultánea. En general se puede decir que el trabajo del hogar remunerado en Uruguay tiene estas ca­racterísticas: Avances del sector doméstico uruguayo Del total de mano de obra femenina exis­tente, este sector ocupa el 18%. A fines de 2008, el trabajo doméstico re­presentaba el 7,7% del total de ocupados. Es la ocupación que concentra más muje­res: el 98% del sector son mujeres. El nivel de escolaridad de las trabajadoras es bajo; más del 50% solo cursó estudios primarios y apenas un 33% ha realizado secundaria y en forma incompleta. En su mayoría, ejercen el trabajo mujeres adultas, entre los 35 y los 55 años. La población más joven ha disminuido en el sector. Es un trabajo poco estable respecto a otros sectores de actividad, con alta movi­lidad en el empleo. Gran porcentaje de estas trabajadoras vive en hogares pobres y muchas son jefas de hogar. Este sector de actividad está constituido por alrededor de 95.000 trabajadoras, se­gún datos del Instituto Nacional de Esta­dística( ine ). De ellas, solo el 30% aporta­ba al bps en 2004. Actualmente, superan el 50%, avance que se debe a la promoción y difusión de los derechos a la seguridad social, y a la aprobación de la ley n.º 18065 del 27 de noviembre de 2006 que regula el trabajo en el servicio doméstico. Las registraciones en el instituto de seguridad social se han mantenido en forma ascendente desde el año 2006 en adelante(véanse gráfi­cas 1 y 2 de la tercera sección). 3. El marco jurídico e institucional a) Leyes referentes a derechos laborales, de seguridad social y de protección de salud Se han aprobado a lo largo de los años dife­rentes normas jurídicas que regulan la activi­dad laboral de la mujer. Vamos a reseñar las más importantes: Ariel Ferrari, María Celia Vence 61