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Qué MERCOSUR necesita Uruguay? : Qué Uruguay necesita el MERCOSUR? ; Apuntes para entender requerimientos recıṕrocos
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negociación comercial con las economías del NORTE. Este enfoque tampoco parece ser muy venturoso para la futura consolidación de la Unión Aduanera en el M ERCOSUR . En primer lugar, debido a la relevancia económica con­creta que puedan tener estos acuerdos, más allá de los objetivos de relaciones internacio­nales que muchos de ellos puedan tener. En segundo lugar, dado que muchos de ellos cris­talizan un funcionamiento irregular e incomple­to de la Unión Aduanera en el M ERCOSUR y en muchos casos no califican como acuerdos preferenciales comunes. El formato que requie­ren para ser políticamente aceptables hace que en términos económicos sean los peores acuerdos posibles a firmar. Las expectativas están puestas en los acuer­dos con China y la India. En estos casos no es posible hablar de irrelevancia pero en cam­bio se puede sostener que no parecen ser el tipo de acuerdos comerciales que vayan a for­tificar el funcionamiento común del bloque. Los hechos recientes así parecen confirmarlo. No existen motivos fundados y serios para pensar que las condiciones de negociación serán me­jores con estas populosas y lejanas naciones asiáticas, que lo que pueden potencialmente ser con la Europa integrada, con la cual nos unen largos y permanentes lazos históricos de relación política, económica y cultural. Tecnología de compromiso: integración y reformas domésticas El proceso histórico concreto de creación del MERCOSUR se dio de forma simultánea con la liberalización comercial unilateral de los Es­tados miembros. La integración económica tuvo el efecto de profundizar los resultados de la apertura comercial, pero sobre todo fue un mecanismo de compromiso recíproco de una política comercial con esta orientación. Este objetivo tampoco entra dentro de los ob­jetivos explícitos y no fue corrientemente se­ñalado al comienzo del proceso. Sin embargo, cada vez está más referido en distintas histo­rias sobre el proceso del M ERCOSUR , tiene que 22 ver con algo que puede denominarse como compromiso y credibilidad de las reformas implementadas en los países miembros del M ERCOSUR . En la medida que la integración económica implica establecer un acuerdo re­cíproco, la política económica no se instrumenta totalmente en forma unilateral, sino vis à vis con cada uno de los socios. El acuerdo de in­tegración implica un compromiso de reciproci­dad. Estos compromisos internacionales en general(sean del tipo que sean, porque la ra­tificación del Acta de Marrakesh y la integra­ción de la Organización Mundial de Comercio, por ejemplo, tuvieron en otras dimensiones efectos parecidos) permiten que los gobiernos incorporen lo que se llama tecnología de com­promiso. En este sentido, lo que hacen estos acuerdos es posibilitar que el gobierno«se ate las manos»(se comprometa seriamente) en algunas dimensiones en las que, supuesta­mente, es bueno atarse las manos. El ejemplo arquetípico de este tipo de objetivo lo constituye la reforma comercial unilateral en Brasil: Brasil procesó una reforma comercial en la primera etapa del M ERCOSUR . Esa refor­ma implicó un cambio importante de la rela­ción de Brasil con el resto del mundo, y de al­gún modo comprometió esa reforma comer­cial en un acuerdo de reciprocidad con sus socios del M ERCOSUR . Si bien Brasil desmontó esta política con anterioridad al proceso de in­tegración en el seno del M ERCOSUR , se com­prometió internacionalmente a mantenerla, al acordar un esquema de arancel externo co­mún con los otros socios del M ERCOSUR , el cual es relativamente bajo si se lo compara con la situación de Brasil al inicio de su apertura uni­lateral. Aquí hay un ejemplo de en qué sentido el M ERCOSUR también cumplió un papel en otro nivel no demasiado evidente, como era el del primer conjunto de objetivos. Este efecto es generalizable a los otros países y a otros ám­bitos de la política económica, no tan directa­mente vinculados a la política comercial. La integración regional podría ser un camino para comprometer estas reformas en un con­texto de trato recíproco y, bajo esta modali­dad, disminuir la probabilidad de revertir el