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Seguridad social en América Latina y Conosur : mitos, desafıós, estrategias y propuestas desde una visión sindical
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establece una edad jubilatoria(65 años) ab­solutamente exagerada para la expectativa de vida general; en países como Nicaragua o Pa­raguay, se habla del envejecimiento de la mis­ma manera que en otros, donde este desafío debe ser encarado, como en Uruguay, Ar­gentina, Chile o Cuba. En los países desarro­llados, y particularmente de Europa Occiden­tal, se utilizan en algunos casos con éxito, una batería de medidas interesantes. Por otra par­te en Africa por el SIDA y en algunos países del ex bloque socialista europeo, por la pérdi­da de algunos servicios que estaban asegu­rados estatalmente, la expectativa de vida de­crece; en EE.UU. se estudia el efecto en el envejecimiento de las mujeres jóvenes y adul­tas actuales, del incremento de consumo de alcohol y tabaco; en Río de Janeiro la expec­tativa de vida cae por la violencia; en Chile, cuna de este modelo de privatización para en­frentar el envejecimiento, según se dijo, el nuevo régimen en los hechos, ha determina­do que la edad real de jubilación de hombres y mujeres, ha disminuido. Importantes estu­dios tan serios como poco difundidos, de­muestran por otra parte, que este desafío lo es tanto para los regímenes de capitalización individual como los de reparto solidario. Es importante el ítem 11 de la Resolución de la 89ª. Conferencia así como el aporte de OIT y de OMS a la Asamblea Mundial sobre Enve­jecimiento del 2002 en Madrid. 5.2.11 «L O PRIORITARIO ES LA LUCHA CONTRA LA POBREZA ». Y está bien. Pero a veces tras ello se oculta, se desvía, el objetivo de luchar por la igual­dad, que consideramos un objetivo superior. Y en este proceso, aparecen algunas varian­tes: exagerar el análisis de la pobreza por eda­des(ejemplo infantilización de la pobreza). Y la seguridad social, principal componente del Gasto Público Social y de las políticas socia­les, no puede desatender estas realidades, es un principal instrumento redistributivo de la ri­queza. El movimiento sindical tampoco. 5.2.12 «L AS REFORMAS IMPLANTADAS SON IRRE ­VERSIBLES ». Es común que incluso desde sectores sindicales y progresistas, consustanciados con los buenos ejemplos y principios de la seguridad social, se afirme sin los necesarios estudios previos, que las reformas de privatización por capitalización individual, son«un automóvil que en su palanca de cambios no tiene la marcha atrás». Es cierto que una vez implantadas este tipo de reformas estructurales, son realmente muy difí­ciles de revertir, que ello conlleva largos proce­sos y formas de transición, que hay que consi­derar muchos más factores interrelacionados como los efectos en el mundo financiero, de las inversiones a largo plazo, de los derechos indivi­dualmente en vías de adquisición, etc. que para las reformas paramétricas, que son más senci­llas habitualmente. No se está aquí diciendo que siempre será posible la reversibilidad. Pero además de que técnicamente es posi­ble, hay algunos ejemplos en Europa Cen­tral y del Este en países con procesos de im­plantación recientes y es interesante anali­zar lo que acaba de suceder, como se ha señalado, en Argentina, Venezuela, Nicara­gua y Ecuador. 5.3 Cinco líneas estratégicas Ante este fundamental derecho humano en de­bate y en peligro, ante lo que debe ser una política de estado, la responsabilidad de los trabajadores y sus centrales nacionales, regio­nales y mundiales, es trascendente e imposter­gable. La seguridad social no puede analizarse aisla­da del modelo económico–social imperante en nuestra región, en cada uno de nuestros paí­ses, en el marco de la globalización y los pro­cesos de integración. La OIT ha definido como su objetivo pri­mordial, la promoción de oportunidades 51