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Temas clave para diseñar e implementar un política de desarrollo productivo sostenible en México
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Temas clave para diseñar e implementar una política de desarrollo productivo sostenible en México 9 I. ¿Qué se entiende por políticas de desarrollo productivo? Las políticas de desarrollo productivo han adoptado connotaciones diferentes a lo largo del tiempo, y se les han atribuido aciertos y errores muy marcados en distintos momentos a unas y otras. Los economistas clásicos de la teoría del desarrollo, como Prebisch(2012), Hirschman(1958) y Lewis(1954), proponían políticas públicas que pudieran impulsar a los países más atrasados y predominantemente agrícolas a alcanzar mayores niveles de desarrollo económico como sus pares industrializados. De acuerdo con esta visión, el Estado tenía un papel protagónico en la construcción de la infraestructura requerida, la producción de bienes y servicios, y el financiamiento de partes centrales del proceso. Las políticas proteccionistas y la regulación de la inversión extranjera directa(IED) fueron herramientas fundamentales para el desarrollo industrial. Esta visión de la política de desarrollo productivo predominó entre 1950 y 1980. A partir de la crisis de la deuda externa de 1982 y del rezago en competitividad de las economías en desarrollo, las políticas de desarrollo productivo cambiaron profundamente; se abandonó el proteccionismo, se implementaron políticas de apertura comercial y atracción de inversión extranjera directa, se privatizaron empresas del sector público, se desregularon los mercados financieros y se eliminaron los subsidios, entre otros. En contraste, el mundo no se volvió a una política pura de laissez-faire y hubo una diversidad de políticas de desarrollo productivo, desde muy tímidas hasta muy poderosas(especialmente en los países asiáticos) entre la década de 1980 y el presente. En América Latina y el Caribe, las políticas consistentes con el Consenso de Washington(Williamson, 1990) admitían una intervención del Estado solo para corregir fallas de mercado, pero consideraban que todo vestigio de proteccionismo debía eliminarse y, de aplicarse algunas políticas de desarrollo productivo, debían ser de carácter horizontal. En países asiáticos se implementaron políticas de desarrollo productivo más activas, en las que la intervención del Estado fue crucial para provocar un cambio estructural de estas economías en desarrollo, incluso alcanzando competitividad en sectores que originalmente ni siquiera existían y que, por tanto, no tenían antecedentes de ventajas comparativas, como sucedió en la República de Corea y en China, por ejemplo(Chang, 1994 y 2002). Más recientemente hay posturas que concilian la importancia tanto del mercado como del Estado para lograr un cambio estructural en las economías en desarrollo, reconociendo la complementariedad entre las políticas horizontales y las sectoriales o verticales(Hausmann y Rodrik, 2002; Aghion y Howitt, 2008)(véase