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El Mercosur y las ciudades : apuntes para una agenda del Comité de Municipios del Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del Mercosur
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1.1 Etapa fundacional del M ERCOSUR La mayoría de los analistas tienden a situar el inicio del proceso de integración en los acuer­dos de comercio alcanzados por los gobiernos de Argentina y Brasil durante los últimos años de la década del ochenta(Schvarzer, 2001). Sin embargo, fueron los presidentes Menem, Collor, Lacalle y Rodríguez, todos electos en 1989, quienes avanzaron rápidamente durante el si­guiente año en la configuración de un acuerdo entre los cuatro países. Como sostienen Terra y Vaillant(2001) con el Tratado de Asunción se buscaba«profundizar el comercio y la especia­lización productiva en función de las ventajas comparativas y de generar un mercado de ma­yor dimensión que habilite un mayor aprovecha­miento de economías de escala, el acceso a mayor variedad en el consumo o al aumento en el grado de competencia entre las firmas ate­nuando prácticas monopólicas u oligopólicas». Pero al mismo tiempo,«constituyó una respues­ta de los países del M ERCOSUR frente a un mo­vimiento generalizado hacia la constitución de bloques comerciales». Los fundadores del blo­que, por tanto, procuraron reestructurar las de­bilitadas economías nacionales mediante el im­pulso de un proceso de integración que impon­dría a los actores nuevas reglas de juego y por tanto, nuevos estímulos y constreñimientos para sus decisiones. A partir de entonces, los cuatro países crearon una política comercial común al poner en prác­tica un Arancel Externo Común(AEC), instru­mentos anti–dumping y líneas de armonización de las relaciones con terceros. La puesta en vi­gencia del AEC, tal vez sea la decisión más sustantiva del proceso de integración, pues ex­presa la voluntad común de los países de avan­zar hacia la construcción de una unión aduane­ra en camino de una zona de libre comercio. El AEC alcanzó, de esta forma, a la mayor parte de los productos y servicios de la región, pese a que los países establecieron listas de excepcio­nes para la adecuación. Si bien los gobiernos perforaron dicho AEC reiteradamente(en ge­neral por razones macroeconómicas), dicho ins­trumento tal vez sea la pieza fundamental del proceso integrador. En ese período, el bloque se orientó por los tér­minos del Tratado de Asunción, contemplando los plazos de transición adoptados para cumplir las metas previstas(vencían el 01–01–95). En términos generales, los países lograron elimi­nar los aranceles intrazona lo cual se tradujo en un incremento del comercio intrazona, que pasó de 4.127 millones de dólares en 1990 a 17.042 millones en 1996. El despegue comercial confirmó las ideas que inspiraron la creación del bloque, aunque gene­ nuevos desafíos respecto a las consecuen­cias de dicha expansión. Las estructuras eco­nómicas de cada uno de los países cambiaban y las consecuencias sociales del proceso co­menzaban a hacerse más notables. 1.2 Etapa de consolidación del M ERCOSUR La segunda etapa se inicia en 1995 con la puesta en práctica del Protocolo de Ouro Preto. Este documento puede ser considerado como un ver­dadero punto de inflexión en el proceso de cons­trucción del M ERCOSUR , pues allí se configuró la estructura institucional que desde entonces regularía la toma de decisiones interguberna­mentales y la participación de los agentes eco­nómicos y sociales implicados. La complejidad y amplitud del proceso de inte­gración, el optimismo creciente en las elites políticas y económicas, y los cambios en los elencos gubernamentales 1 , generaron la con­1 Los presidentes fundadores del M ERCOSUR habían sido Collor, Menem, Lacalle y Rodríguez. Los tres primeros tenían una visión económica pro mercado e impulsaron ajustes estructurales en sus países. Para 1996, la región contaba con presidentes mucho más moderados. Cardoso había alcanzado la presidencia en Brasil, y Wasmosy y Sanguinetti habían hecho lo propio en Para­guay y Uruguay. 6