vicción de que el bloque necesitaba avanzar en su institucionalización. La creación de organismos de dirección y la adopción de procedimientos organizacionales se había vuelto un requisito para el mantenimiento del rumbo adoptado en 1991. De este modo, Ouro Preto creó tres organismos con capacidad decisoria, el Consejo del Mercado Común(CMC), el Grupo Mercado Común(GMC) y la Comisión de Comercio del M ERCOSUR (CCM); y dos organismos de carácter representativo, la Comisión Parlamentaria Conjunta(CPC) y el Foro Consultivo Económico–Social(FCES) 2 . El Protocolo de Ouro Preto también establecía el mandato de formación de la Unión Aduanera y determinaba plazos específicos para la puesta en práctica del AEC. El proceso de aplicación de este instrumento comenzaría a hacer visibles los problemas que acompañarían al M ERCOSUR durante su vigencia. Las diferencias de las estructuras productivas y el grado de protección de los países complicaron la fijación de las barreras arancelarias comunes. Argentina, Uruguay y Paraguay exigieron bajas protecciones para los productos manufacturados y mayores resguardos para los derivados del agro. Brasil, en cambio, propuso medidas diametralmente opuestas. La solución se alcanzó tras arduas negociaciones que contemplaron un número importante de excepciones(Sica, 2006). En suma, durante el período posterior a Ouro Preto, el M ERCOSUR se transformó lentamente en una Unión Aduanera imperfecta, al mantenerse las excepciones al ingreso de determinado tipo de comercio con terceros países, y al dejar pendiente la armonización de ciertos aspectos de las políticas comerciales externas. Asimismo, el proceso de desarrollo institucional encontró fuertes resistencias promovidas por los actores desfavorecidos por la depresión de las economías domésticas. La devaluación en Brasil(1999) y las posteriores crisis en Argentina y Uruguay (2001–02) dificultaron el normal funcionamiento de los organismos, generando intermitencias y crecientes incertidumbres sobre el futuro del bloque. Los críticos el M ERCOSUR comenzaron a florecer en los cuatro países, mientas los resultados económicos confirmaban la idea de que la integración no lograría traer riqueza a la región. Obsérvese que entre 1997 y 2002 el PBI del bloque se redujo casi un 50% y el comercio intrazona sufrió un fuerte deterioro, al pasar de 19.982 millones de dólares en 1997 a 10.204 millones en 2002. Pese a este panorama crítico, el bloque logró crear, en el año 2002, el Tribunal de Controversias del M ERCOSUR . Esta resolución representó una decisión valiente ya que en general, todos los esquemas de integración exigen sistemas eficaces y confiables de solución de controversias. Si bien el Tratado de Asunción había previsto un mecanismo de solución de controversias que más tarde sería desarrollado en el Protocolo de Brasilia de 1991, el«Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias en el M ERCOSUR » logró establecer un mecanismo adecuado para afrontar las crecientes demandas de los entre países. 1.3 Etapa de los relanzamientos La tercera etapa puede ser caracterizada, sin temor a equivocarnos, como la época de los relanzamientos(Sica, 2006), pues la voluntad política pretendió reiteradas veces imponerse sobre la fuerza natural de los procesos económicos. En grandes líneas, debe decirse que como consecuencia de los problemas acumulados y fundamentalmente, de la incapacidad del bloque para avanzar en los objetivos previstos, los países miembros realizaron diferentes«relanzamientos del M ERCOSUR » procurando modificar el estado de ánimo y la credibilidad en el proceso. El período se inicia a fines del 2002 y coinci2 El Protocolo también admitía la posibilidad de que los organismos decisorios crearan instituciones auxiliares como los Subgrupos de Trabajo o las Reuniones Especializadas. 7
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El Mercosur y las ciudades : apuntes para una agenda del Comité de Municipios del Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del Mercosur
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