neraciones a lo largo de todo el período y se agrava durante los años de crisis. Los que reciben el ajuste en los 90 son los/as trabajadores/as jóvenes, las mujeres y los trabajadores/ras de menor nivel educativo. La relevancia de dichos cambios, desde el punto de vista del funcionamiento del mercado de trabajo, radica en que en Uruguay alrededor de la mitad de los activos y los ocupados son trabajadores/as de baja calificación, que enfrentan una situación cada vez más adversa. Estos sectores sufren más la reinserción laboral, ya que su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y las nuevas exigencias educativas son más limitadas. Asimismo, se observa una erosión del poder de los sindicatos y de su capacidad de integrar a estos trabajadores/as. De no revertirse la situación, con políticas activas del gobierno hacia estos sectores más desprotegidos, aumentará la segmentación social y se alejará la posibilidad de alcanzar una sociedad más homogénea. Crisis económica y la agudización de la problemática de empleo Los procesos de apertura comercial y flexibilización laboral que impactaron favorablemente en el desempeño económico del Uruguay hasta 1999, se tradujeron en logros sociales hasta 1995. Aún así, existía un clima mesurado de optimismo sobre las perspectivas económicas y sociales de la región. Ese clima se vio frenado en 1997, cuando los efectos de la crisis de los países del sudeste asiático y luego de Rusia y Brasil se hicieron notar en las economías latinoamericanas. En este marco, los problemas sociales y laborales se agudizaron, el desempleo y la informalidad aumentaron, al igual que la pobreza; los servicios públicos se deterioraron, creció el malestar social y la desconfianza política está nuevamente presente en el continente. El año 2002 finaliza con una fuerte recesión económica y con un comportamiento del mercado laboral que es el peor en las últimas décadas. Uruguay, se destaca en el continente americano por el deterioro generalizado de los indicadores del mercado laboral 11 (OIT, 2002). La tasa de desempleo llegó a su récord histórico en el trimestre culminado en noviembre de 2002, con un 19,8%,(240000 personas) cuando la desocupación urbana promedio de la región es de 9,2%(INE 2003, OIT 2003). Fue particularmente importante el alza de la desocupación entre los/as jefes/as de hogar: 7,8% en el 2002 contra 6,5% en el 2001 y 4% en 1998. El nivel de desocupación no fue aun mayor debido a una contracción de la oferta de trabajo de 1,5% aproximadamente. Traducido en números absolutos, ello significa que aproximadamente 22000 personas menos buscaron trabajo en el año 2002. Las personas desocupadas se dividen en dos grandes grupos: uno, es el de los que buscan trabajo por primera vez(3% tasa de desempleo) y el otro, lo forman los que perdieron su trabajo. Este segundo grupo, de gran crecimiento en los últimos años, genera otro tipo de fenómeno que es el del trabajador desalentado: quién deja de buscar trabajo porque supone que no lo va a encontrar. Asimismo, se estima que hay entre 30.000 y 40.000 personas que emigraron en los últimos dos años, en general jóvenes y de buena calificación. 12 Aplicando este razonamiento a la situación del mercado laboral, según afirma el Ec. Jorge Notaro, se puede estimar que la tasa de desempleo está atenua11 Desempleo, informalidad, salario real, salario mínimo y productividad. Uruguay queda en esta categoría junto a Bolivia, Ecuador, Argentina, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Venezuela. 12 En tanto se constata que un 12% del total de la población uruguaya reside en el exterior, unas 350.000 personas, mientras que en México se estima que esa cifra llega a un 6%. Estos datos fueron proporcionados por Adela Pelegrino. 12
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Sindicatos frente al impacto de la transformacion del mercado laboral
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