minado del borrador, pero Fico pudo igualmente tomar el control de la televisión pública. Aunque siempre ha sido influida por la marcha de la política, ahora es un verdadero departamento gubernamental de la propaganda: difunde las consignas del primer ministro. Un ejemplo: los partidarios de Ucrania son tachados de“belicistas”». El manual iliberal es internacional y por mucho que Viktor Orbán haya sido el iniciador, a veces las nuevas versiones europeas lo superan por agresivas:«Por un lado Fico hasta superó al primer ministro húngaro, que no suele atacar a los periodistas a nivel personal», cuenta Balogová desde Bratislava. Lo mismo puede decirse de Roma. En Hungría la ocupación de la información empezó en 2010, igual que la deriva autocrática. En primer lugar fue aprobada una ley, reprendida por Bruselas, sobre los medios de comunicación que abrió camino a la colonización del gobierno de los medios de comunicación públicos. En 2016 el diario principal de la oposición, el Népszabadsag, sufrió un ataque frontal: después de tomar el relevo un testaferro, Heinrich Pecina, se lo hizo colapsar. El entonces líder de la ultraderecha austríaca describió la operación como“modelo húngaro” para exportar: Heinz-Christian Strache, durante la velada en Ibiza que determinaría su dimisión, dijo:«debemos hacer lo mismo», igual que Pecina. 2018 fue el año de Kesma(Central European Press and Media Foundation): se formó un conglomerado que englobaba televisiones, diarios, emisoras de radio, por un total de medio millar de productos editoriales, una concentración sin precedentes de medios pro-gubernamentales. Mientras Kesma se volvía gigante y Orbán ejercía una presión cada vez más tentacular sobre sociedad y economía, las realidades independientes fueron cayendo como casillas del dominó: cerraron o, peor, sobrevivieron desvirtuadas como órganos de propaganda(véase el caso Origo). Controlar el mensaje para que el propio se vuelva dominante: este es sin lugar a duda el primer paso de la escalada iliberal. Sin embargo otro paso es igualmente determinante, porque es necesario llegar al poder, incluso el de plasmar el ecosistema mediático. Para llegar al gobierno y asumir cada vez más control, el manual prevé una herramienta tan ensayada como devastadora: la construcción del enemigo, de los enemigos. La regla de divide et impera es fundamental para comprender el funcionamiento de la ganzúa iliberal. El mensaje dominante 5
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El guion iliberal : así se "orbanizó" el discurso público en Europa
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