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El guion iliberal : así se "orbanizó" el discurso público en Europa
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4. Todos contra todos La propaganda anti-migrantes demuestra perfecta­mente de qué forma, o sea a puro martilleo, el esquema iliberal ha calado en la política, la sociedad y el discurso público. En 2025, una década después de lo que en Europa se conoce comola crisis de los refugiados, y nueve años después del referendum anti-migrantes celebrado en Hungría por voluntad de Orbán, el tema de la acogida y del respeto de los derechos aquella frase«Wir schaffen das»,«vamos a salir de esta» que en ese tiempo pronunció la entonces canciller Angela Merkel fue completa ­mente derrocado. En Alemania los cristiano-demó­cratas, persiguiendo el aumento de consenso de AfD, llegaron a votar una moción en tema de inmi­gración junto con la ultraderecha. En Francia, los centristas del campo de Emmanuel Macron promo­vieron la loi pour contrôler limmigration de 2024, lo que Marine Le Pen aprovechó para reivindicar su «victoria ideológica». Non solo a nivel nacional, sino en la misma sede de la Ue la melonización de la Comisión europea permite que la presidenta Ursula von der Leyen suela participar en las per-cumbres del Consejo Europeo impulsadas por Meloni junto con la primera ministra danés para promover opera­ciones de externalización como el modelo Albania en violación de los derechos que Bruselas coincide en definir soluciones innovadoras. En la propuesta presentada por la Comisión en julio de 2025, relativa al presupuesto Ue para el septenio 2028-2034, en los sobres nacionales también acabaron miles de millones para planes de consolidación de las fronte­ras, para el gusto de quien desde Meloni hasta el premier polaco Donald Tusk usa este tema para apalancar consensos. El sistema Schengen, aguje­reado por las muchas excepciones, ya funciona poco: el restablecimiento de los controles en la frontera vige también en Berlín. Además, todo ello no produce mucha incomodidad: se ha vuelto la norma, se ha normalizado. Pero empezó antes, cuando las palabrasmuro odevo­lución solo pertenecían al campo semántico sobera­nista. En la Ue el trabajo que finalizó Meloni que hoy dialoga al respecto con von der Leyen empezó con el martilleo de la retorica anti-migrantes inaugu­rado y ensayado por Orbán. En octubre de 2016, los húngaros fueron convocados a un referendum con la pregunta siguiente: 8 Friedrich-Ebert-Stiftung e.V. «Quieres que la Ue pueda imponer ­la reubicación de ciudadanos que no son húngaros sin el consentimiento del Parlamento?»). En 2015, la amenaza de la llegada masiva de migran ­tes fue utilizada por Fidesz para emanar una ley que autorizaba el gobierno a declarar el estado de emer­gencia palanqueando la llegada de miles de migrantes a la frontera. Y aunque nunca se produjo semejante llegada al país, el ejecutivo de Orbán activó aquella palanca. Como se verá más adelante con la prohibición del día del orgullo LGBT de 2025 y otros ejemplos, detrás de la bandera identitaria que aparentemente afecta a los derechos de un colectivo de personas en realidad tam­bién se esconde una palanca para comprimir la demo­cracia en general. Además un manual estratégico está hecho para ser reutilizado: y así fue. Por ejemplo los ultraconservado­res polacos aplicaron la misma estrategia usando tan­to la dura retórica anti-migrantes«Los inmigrados nos traen el cólera y los parásitos», decía hace una década el líder del PiS Jarosław Kaczyński como el referendum identitario, que utilizaron cual herramienta de movilización electoral. «Estás a favor de admitir a miles de migrantes indocumentados desde Oriente Próximo y desde África con­forme al mecanismo de reubicación forzosa impuesto por la burocracia ­europea?» esta la cuestión referendaria bisagra de las cuatro que el Pis convocó a votar en octubre de 2023, repitiendo integralmente el modelo Orbán. Desde Hungría llegó la idea del referendum anti-mi­grantes, y también en área Orbán fue ensayado el referendum de propaganda donde la misma cuestión fue planteada a fin de importar los asuntos ideológi­cos del partido de referencia combinando su fecha con la de las elecciones parlamentarias. Esta idea tenía múltiples propósitos: polarizar el debate electo-