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El guion iliberal : así se "orbanizó" el discurso público en Europa
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8. Democracia bajo presión «Si conseguimos formar gobierno en Alemania, seguire­mos paso a paso el modelo Hungría», declaró en febre­ro 2025 Alice Weidel, líder de AfD, en una rueda de prensa en Budapest, al lado de Orbán. Elmodelo Hun­gría es en realidad un sistema de control autocrático de la sociedad, la economía y la política. También es un manual, un esquema de acción, un abanico de tácticas y estrategias que las formaciones iliberales ensayan e intercambian entre. También prevé un conjunto de temas comunes, verdaderos caballos de batalla: la retó­rica contra Bruselas, los migrantes, el aborto, la comu­nidad lgbt y así sucesivamente; un sistema retórico que canaliza frustraciones sociales y electorales hacia una serie de blancos artificiales construidos con insistencia: se trata de la fórmula Finkelstein elevada a sistema. Semejante deconstrucción basada en la identidad de la sociedad, o la obsesión por las«guerras culturales(una de las expresiones más reiteradas por Füredi, afiliado de Mcc Brussels) y la convicción de poder«explotar la hegemonía gramsciana» en clave derechista(también en palabras de Füredi) sirven para canalizar la voluntad de cambio y la dialéctica conflictiva contra blancos pre­establecidos. Blancos que expresan la arremetida con­tra las identidades en lugar de la emancipación social: un premier como Orbán pudo beneficiarse de la tole­rancia de la antigua canciller Angela Merkel gracias a la industria automotriz alemana en Hungría, aunque apro­ una ley en materia de horas extra conocida come slave law(ley esclavista). Weidel, siendo una líder ultraliberal, no considera una prioridad reducir las des­igualdades. La premier Meloni acuño el lema«no molestemos a quien trabaja» que von der Leyen elevó a escala europea para justificar la actual desregulación. El uso del martillo iliberal no significa que estos líderes y estos partidos no puedan o no quieran dialogar con quienes detuvieron el poder económico y político, empezando por la familia política popular europea. El contrario: Orbán formó parte del Ppe hasta 2021 y des ­pués Fratelli dItalia asumió el papel de eslabón de conexión entre el centroderecha y las ultraderechas. La normalización de las ultraderechas y el discurso ili­beral también resultan de elecciones políticas y estra­tégicas precisas. Hay que citar, al menos, el rol del líder del Ppe, Manfred Weber, que desde 2021 ha veni ­do contribuyendo a la integración de la ultraderecha en la Ue: Weber formó con Fratelli dItalia una alianza táctica, haciendo zozobrar la idea de un gran grupo único de las ultraderechas, lo que permitió que los Conservadores europeos consiguieran una vicepresi­dencia en el Europarlamento en enero de 2022 y una vicepresidencia en la actual Comisión. El lazo entre Weber y FdI también inauguró la temporada de coo­peración entre Meloni y von der Leyen abriendo cami­no a lasmayorías variables: ya durante la legislatura anterior con algunos votos contra la política verde, e incluso más durante el mandato actual en el Europar­lamento, el Ppe votó más de una vez junto con las derechas más extremas, incluido AfD, en materia de migración. Mientras tanto el regreso de Trump a la Casa Blanca y las directas intromisiones de la burocracia oligárquica adinerada en la dinámica política están potenciando el manual iliberal. La erosión del estado de derecho a la que ya estábamos asistiendo en la Ue se está trans­formando en arremetida a escala global contra los equilibrios democráticos. Si ya antes los líderes de las derechas de Polonia, Hungría e Italia arremetían con­tra los jueces y su independencia, hoy Trump lo hace con mayúscula. Si ya estaban bajo ataque los dere­chos de los migrantes en la Unión europea, en EEUU se está abusando de la fuerza. Si por aquí ya escucha­mos la invocación de«los plenos poderes», en Washin­gton ya hay quien realmente está intentando utilizar­los. Si ya escuchamos la invocación de diversas Brexit o Polexit ahora el presidente y el vicepresidente esta­dounidenses atacan directamente la Ue y sus reglas. Quien recuerde el pasado sabe que la nueva normali­dad no es nada normal: la democracia está bajo pre­sión después de años de martilleo iliberal. Democracia bajo presión 15