2. Mercociudades y el proceso de integración La crisis regional y el MERCOSUR La crisis económica que asoló la región a partir de la devaluación brasileña de 1999 y sus posteriores repercusiones en la situación política y económica de Argentina(entre ellas, la renuncia del Presidente argentino De la Rúa y la ruptura del plan de convertibilidad), provocó grandes interrogantes sobre el futuro del proceso de integración regional. Los efectos de la recesión mostraron hasta que punto el MERCOSUR había profundizado la dependencia e interconexión entre las los países. El optimismo de mediados de los años noventa –suscitado por el incremento del comercio intra zona–, dejó paso a un profundo pesimismo sobre las perspectivas del bloque regional. Entre el 2000 y el 2002 fue creciendo un discurso contrario al MERCOSUR entre las elites económicas de la región. Se señalaba básicamente el hecho de que el bloque regional no había modificado 12 sustantivamente la capacidad de las economías nacionales y al mismo tiempo había generado una gran vulnerabilidad de las mismas ante los shocks externos desfavorables. Desde esta perspectiva, los países de la región deberían seguir el ejemplo de Chile o de algún país de Centroamérica que habían logrado acuerdos bilaterales de libre comercio con Estados Unidos o con otras economías de gran escala. De esta forma, la iniciativa de creación del Área de Libre Comercio de las Américas(ALCA), pasó a ser considerada por los críticos del MERCOSUR, como el camino más saludable para las deterioradas economías de la región. Mientras el pesimismo avanzaba y se consolidaba entre las dirigencias de los países del bloque, algunos procesos continuaban su marcha. El gobierno de Fernando H. Cardoso, a través de su Cancillería, y particularmente, los representantes de los países en los principales or-
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Mercociudades y la IX Cumbre de Montevideo : la emerfencia en un nuevo actor de la integración regional
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