ganismos de la integración, proseguían su labor buscando resolver problemas puntuales y generales mediante la formulación de diferentes iniciativas. De este modo, en plena crisis regional, el MERCOSUR aprobó el Protocolo de Olivos(marzo del 2002), que afirmaba la vigencia del bloque regional, creaba el Tribunal de Controversias, los Foros Sectoriales de Competitividad y proyectaba el desarrollo de un Banco de Fomento del MERCOSUR, como un instrumento privilegiado para una efectiva coordinación macroeconómica. La VIII Cumbre y la estrategia de Mercociudades En ese marco de pérdida de confianza generalizada hacia el MERCOSUR y de labor continúa de los órganos de la integración, la red Mercociudades realizó su VIII o Cumbre en la ciudad de Asunción(setiembre de 2002). En dicha oportunidad participaron treinta ciudades y los debates estuvieron centrados en la definición de una estrategia política que contribuyera a la revitalización del proceso de integración. En tal sentido, se fijaron cinco líneas de acción estratégica: a) promoción de la complementación productiva; b) desarrollo de infraestructura física para la integración; c) políticas de integración fronteriza; d) estímulo al desarrollo de regiones y compensación de los desequilibrios intra–regionales; y e) creación de instrumentos de financiación y fomento para el desarrollo. La Cumbre de Asunción también reafirmó el compromiso de Mercociudades con el MERCOSUR. En su Declaración reconocía la gravedad de la coyuntura y reclamaba, como forma de superación de la situación,«Más y mejor MERCOSUR(...) Más y mejor integración(...) Más y mejor democracia» 11 . Un mes más tarde, con la elección de Luis Ignacio Lula Da Silva como Presidente del Brasil, las expectativas comenzarían a mejorar. Ya en la campaña electoral el líder del Partido dos Trabalhadores había comprometido su apoyo al MERCOSUR y a pocos días de asumir la presidencia realizó un acuerdo estratégico con su homólogo argentino Eduardo Duhalde. Este entendimiento generó una modificación radical en la situación política del bloque. Retomando las líneas de trabajo desarrolladas por Itamaraty, el acuerdo puso énfasis en la construcción de una nueva institucionalidad para el MERCOSUR. También se proyectó dar un decidido impulso a la complementación productiva de las economías y promover la integración física de los países. Los aspectos más espinosos de la relación bilateral, como el proteccionismo arancelario en diferentes ramas de la actividad económica, fueron dejados explícitamente de lado. En el mes de febrero, la Reunión de Cancilleres realizada en Montevideo, en oportunidad del lanzamiento de la Secretaría del MERCOSUR, Argentina y Brasil lograron sumar a Uruguay y Paraguay a la negociación conjunta con el Area de Libre Comercio para las Américas(ALCA) y la Unión Europea(UE). Los países del bloque asumieron de este modo una posición común –se le llamó«voz unificada del MERCOSUR»– para encarar las negociaciones con otros bloques y países(CAN, India, China y Rusia). También allí se concretó otro avance sustantivo en la aspiración de los dos grandes países de contar con una«política exterior común», al elaborar un documento de rechazo al eventual ataque de los Estados Unidos a Irak. En el mes de mayo fue electo Presidente de Argentina, Nestor Kirchner, quien con su visita a Lula reafirmó el compromiso estratégico de su país con el Brasil, donde el MERCOSUR ocupa un lugar privilegiado. La Cumbre Presidencial del MERCOSUR de junio del 2003, consolidó en la agenda del proceso integracionista orientaciones estratégicas 11 Declaración IX Cumbre de Asunción(ver http://www.montevideo.gub.uy/mercociudades/index.html). 13
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Mercociudades y la IX Cumbre de Montevideo : la emerfencia en un nuevo actor de la integración regional
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