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Bolivia - Chile : hacia la construcción de agendas conjuntas
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FRIEDRICH EBERT STIFTUNG 7 H A C I A L A C O N S T R U C C I Ó N D E A G E N D A S C O N J U N T A S: B O L I V I A- C H I L E que explota periódicamente y casi desestabiliza los nexos binacionales, enfrentan uno de los conflictos más prolongados que tiene América Lati­na y que se extiende por 121 años. Esta disputa tiene un solo gran núcleo que es la aspiración de Bolivia a tener una salida soberana al Pacífico. Si dejamos de lado la demanda de Argentina sobre Malvinas, hay muy pocos otros asuntos que daten del siglo XIX y que estén en la agenda internacional de países latinoamericanos a comienzos del siglo XXI. El otro conflicto que era antiguo-el de Belice como demanda gua­temalteca-, se resolvió hace muchos años con la existencia de un país independiente, asociado a la Comunidad del Caribe. Esto implica que queden sólo dos asuntos viejos: la aspiración marítima boliviana y la demanda Argentina sobre Malvinas. No hay ningún otro problema de esa envergadura. La diferencia está en que el de Malvinas no es un con­flicto con otro país latinoamericano. Entonces, entre países latinoame­ricanos ésta es la cuestión más antigua y más caliente. Por eso es urgente hacerse cargo de esta particular complicación. En mi opinión, uno de los grandes problemas que han tenido los momentos de bonanza en nuestros vínculos es que sugieren una solu­ción instantánea. De repente, los líderes políticos creen que en un plazo muy corto pueden resolver un contencioso tan complicado y antiguo. Y eso normalmente, es una mala expectativa que termina en situaciones de desencanto. Perspectivas de las relaciones entre Chile y Bolivia Por Luis Maira Una mirada sobre el contexto histórico Cabe aclarar que soy parte de una generación que creía que muy rápi­damente íbamos a resolver este asunto. Aquí había, antes del golpe de 1973, buena parte de los dirigentes juveniles bolivianos estudiando en Universidades chilenas. Nuestras relaciones humanas eran magníficas, nos conocíamos, discutíamos juntos sobre América Latina y no teníamos ninguna duda en cuanto a que íbamos a ser nosotros quienes arreglarí­amos con relativa prontitud los pendientes de nuestra historia. Pero la vida nos ha enseñado que esto no es fácil y la historia indica lo mismo, porque cuatro veces, desde el fin de la Guerra del Pacífico, hemos esta­do en la cercanía de tener la solución de un puerto soberano de Bolivia en el Pacífico. Antes del Tratado de 1904, en 1895, en el contexto de la disputa argentino-chilena-boliviana por la Puna de Atacama; en 1926 con la llamadaProposición Kellog, planteada por el Secretario de Esta­do norteamericano que, estando pendiente la situación de Arica y Tacna con Perú, invitó a los dos países a ceder el puerto de Arica a Bolivia como una salida que evitara el referéndum. Chile expresó su disposición a aco­ger esa posibilidad, aunque internamente la opinión pública era muy escéptica frente a esa vía, pero Perú la descartó tajantemente y con ello, la iniciativa norteamericana se descarriló.