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Bolivia - Chile : hacia la construcción de agendas conjuntas
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FRIEDRICH EBERT STIFTUNG 37 H A C I A L A C O N S T R U C C I Ó N D E A G E N D A S C O N J U N T A S: B O L I V I A- C H I L E V. Escenarios para un futuro posible En función de las apreciaciones de diagnóstico expresadas más arriba, nos atrevemos a imaginar algunos escenarios posibles, que intenten responder ciertas preguntas fundamentales. Estas se relacionan con la proyección de los resultados de las elecciones del 18 de diciembre de 2005; la forma en que puedan solucionarse los problemas de legitimi­dad, gobernabilidad y estabilidad que afectan al sistema político bolivia­no; la manera en que sean puestas en práctica las agendas de octubre y enero; la factibilidad de alcanzar acuerdos y pactos que hagan viable la actual gestión gubernamental y la posibilidad de realizar las grandes transformaciones que demanda el país; el compromiso de los actores sociales con la opción que obtuvo la mayoría en las pasadas elecciones; y el inicio, las características del proceso y los alcances de una expe­riencia que puede completar exitosamente la refundación de la demo­cracia o prolongar las fallas del Estado boliviano. Entre la crisis y la esperanza: ¿Estado fallido o refundación democrática en Bolivia? Por Cristián Fuentes Visión pesimista: Estado fallido u otro Haití en América del Sur La sociedad boliviana se encuentra dividida profundamente y la entidad de las divergencias es tan alta que se vislumbra como casi imposible llegar a un acuerdo básico sobre un nuevo sistema político, económico y social. En lo inmediato, la claridad de los resultados de las pasadas elecciones indi­ca una mayoría contundente, aunque el mandato de las urnas no puede ser interpretado como absoluto por la diversidad existente en el país, requiriéndose de la voluntad de arribar a un consenso que la refleje. De este modo, el empeño del MAS por nacionalizar los hidrocarburos y establecer un modelo económico más estatista y anti neoliberal, así como una participación de los pueblos indígenas y una estrategia coca­lera diferente a la implementada hasta ahora, se enfrentará con los intereses y preferencias del resto del arco político, del sector empresa­rial, de los bolivianos de origen europeo y mestizo, de Estados Unidos y de los departamentos donde se encuentran los yacimientos de petró­leo y gas, suscitándose un conflicto que puede paralizar la marcha nor­mal del país e, incluso, amenazar la integridad territorial de Bolivia, al producirse un problema de representatividad entre el Ejecutivo central y los entes regionales. Por su parte, si los opositores al Presidente Evo Morales logran confor­mar un frente sólido y coherente, podrán bloquear las iniciativas oficia­les, sobre todo desde las Prefecturas del oriente. Por otro lado, el nuevo sistema de partidos aun no posee la entidad y la flexibilidad suficiente para armar coaliciones, y el Congreso deberá trabajar arduamente para recuperar legitimidad ante la opinión pública.