HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE AGENDAS CONJUNTAS: BOLIVIA- CHILE comienzos del siglo XXI, son sus dos grandes países en el norte y en el sur, México y Brasil, que son una subregión en sí mismos y cuatro espacios subregionales bastante integrados: la América Latina centroamericana, la heterogénea zona del Caribe, la América Latina Andina y la América Latina del Cono Sur, básicamente en torno al MERCOSUR en donde Brasil es un actor, pero al mismo tiempo, una potencia emergente lo suficientemente grande como para manejar su política exterior con independencia de las decisiones de los demás países del área. Entonces podemos quedarnos con estos seis actores, que entre sí tienen numerosos entendimientos. La construcción de tratados y acuerdos de libre comercio, sean Acuerdos de Complementación Económica en el marco de ALADI o Tratados de Libre Comercio bilaterales o multilaterales entre los países, es extensa. Y entonces, poner en una gráfica las formas de asociación y entendimiento de los países latinoamericanos es bastante impresionante porque es una red de acuerdos de distinta calidad, entre distintos actores y sobre distintos temas. Pero eso ha avanzado consistentemente en los últimos quince años. FRIEDRICH EBERT STIFTUNG 11 Perspectivas de las relaciones entre Chile y Bolivia Por Luis Maira Dimensiones de la integración en la Región América Latina Ahora, en el marco de un mundo de grandes regiones, América Latina tiene que tratar de ser una región que tenga peso en la reconfiguración del sistema internacional y que trabaje consistentemente en esa dirección. Estas dos dinámicas, la de los acuerdos parciales y la de la necesidad de tener una presencia más activa en el escenario internacional, ha determinado que el avance del proceso de integración sea cada vez más consistente. A medida que la globalización pasa de su fase uno-antes del 11 de septiembre del 2001-, a su fase dos, teniendo a Estados Unidos como un gendarme global con una nueva doctrina de seguridad y con intervención militar unilateral, acompañada de un descuido simultáneo de los temas de sus políticas regionales, advertimos un vacío y una no-política de Estados Unidos hacia América Latina. Esto hace aun más importante la asociación y el apoyo mutuo entre nuestros países. Este cuadro nos obliga a tomar más iniciativas que el anterior, lo que ha dado lugar a una propuesta que se plasma, con todas sus limitaciones y desafíos pendientes, en el Acuerdo de Cuzco de diciembre de 2004 y en la constitución final de una Comunidad Sudamericana de Naciones que se está reuniendo y está viendo qué pasos puede dar. Sabemos que el proceso iniciado en diciembre de 2004 es sólo parcialmente auspicioso. Está claro que Brasil ha perdido buena parte de la iniciativa internacional que traía el gobierno de Lula debido a su crisis interna. Sabemos también que hay rivalidades reactivadas al interior
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Bolivia - Chile : hacia la construcción de agendas conjuntas
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