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Bolivia - Chile : hacia la construcción de agendas conjuntas
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HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE AGENDAS CONJUNTAS: BOLIVIA- CHILE El tema de las políticas sociales y la lucha contra la pobreza y la des­igualdad es igualmente un asunto de gran importancia que no detalla­ aquí. No obstante, creo necesario señalar que la focalización territo­rial de proyectos y recursos se convierte en un criterio central porque los problemas de pobreza en los países de América Latina, incluyendo a los mayores, se concentran en espacios territoriales específicos y en muchos casos se gestionan mejor a través de proyectos que están a un lado y otro de la frontera que trabajándolos individualmente desde un determinado país. Y esto también tiene vigencia en términos concretos de la situación chilena. Los problemas de pobreza que tengamos en Tarapacá o Antofagasta, las regiones I y II del Norte Grande chileno, se van a resolver mucho mejor en asociación con Argentina y con Bolivia y con el sur de Perú, que si los vemos sólo como otro asunto de la agen­da social chilena. Algo similar le ocurre al suroeste brasileño o al nor­oeste argentino, todas zonas en las cuales se concentran importantes volúmenes de pobreza y desigualdad. FRIEDRICH EBERT STIFTUNG 16 Perspectivas de las relaciones entre Chile y Bolivia Por Luis Maira Energía y salida al mar: must de la agenda multilateral Finalmente, el tema energético es un campo abierto que, ciertamente, pasa mucho por la sensibilidad y decisión soberana de los países, pero no hay que olvidar el dato que resulta de un informe de la OLADE de hace dos años: en América del Sur tenemos capacidades energéticas que doblan las demandas del momento peak de las economías naciona­les sumadas. Los problemas básicos son entonces problemas de coor­dinación, de interconexión y del uso inteligente de los recursos energé­ticos. Todos los países sudamericanos tienen algo que colocar en esta balanza de dos platillos y algo que retirar, naturalmente, en los térmi­nos justos de los precios internacionales crecientes del mercado ener­gético con los que estamos trabajando hoy día. Y aquí el proyecto del Gasoducto Sudamericano que arranca de Camisea-en Perú-, es una propuesta importante que se puede combinar con los aportes del gas boliviano, una vez que su nuevo gobierno defina el marco jurídico para su comercialización en el exterior. Especial y cuidadosa atención amerita el tema del manejo bilateral de la aspiración boliviana de una salida marítima al Pacífico. En mi opinión, somos capaces de hacer acuerdos sólidos en el proceso de integra­ción del área que nos involucra a bolivianos y chilenos,(que en nuestro caso no es el conjunto del territorio chileno, sino vitalmente el espacio del Norte Grande) y podemos colocar estos proyectos en acción, vamos a construir medidas de confianza mutua, un conocimiento más directo entre los responsables de las políticas públicas que nos permitan avan­zar, simultáneamente y sin exclusiones, en el espíritu de la Declaración que hicimos en Algarve durante la Cumbre Iberoamericana del año 2000, para examinar los temas propios de la relación bilateral sin