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Bolivia - Chile : hacia la construcción de agendas conjuntas
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73 H A C I A L A C O N S T R U C C I Ó N D E A G E N D A S C O N J U N T A S: B O L I V I A- C H I L E El marco de integración y cooperación El proyecto trinacional FRIEDRICH EBERT STIFTUNG Una mirada a las relaciones Bolivia-Chile-Perú Por Gustavo Fernández Saavedra La solución política que ha sido descrita en párrafos precedentes debe complementarse con un acuerdo de coooperación trinacional. Sus ele­mentos principales fueron puestos a consideración del Gobierno de Chile 36 al comenzar el año 2000. Se trata de un programa de desarro­llo trinacional, que incluye el Norte de Chile, el Sur del Perú y el Occi­dente de Bolivia, que contribuya a reconstruir el espacio económico y cultural que esas regiones conforman, cuya constitución fuera interrum­pida por la guerra del Pacífico 37 . Se trata de una mega región de cerca de 700.000 km2 y 5.000.000 de habitantes, que incluye ciudades tan importantes como La Paz, Oruro y Potosí en Bolivia, Arequipa, Puno y Tacna en el Perú y Arica, Iquique y Antofagasta en Chile. Pese a su potencial minero, turístico y su empla­zamiento estratégico en el Pacífico central, las tres subregiones nacio­nales son las de menor desarrollo relativo de los tres países, consecuen­cia de su desarticulación. Ese programa de cooperación, en cuya formulación y ejecución se pre­veía la cooperación de organismos multilaterales de desarrollo, como la Corporación Andina de Fomento, el Banco Interamericano de Desarro­llo y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, se proponía: la conformación de un espacio económico común, que reúna y potencie los recursos naturales, las ventajas comparativas de la zona, que apro­veche su propio mercado y prepare los recursos humanos necesarios para crear ventajas competitivas: la articulación de ese espacio con los grandes mercados latinoa­mericanos del Atlántico. Dicho en dos palabras, su horizonte de crecimiento futuro descansaba en la hipótesis de las rutas inte­roceánicas y la conexión con el mercado del Brasil y Argentina. En la antigua estrategia de desarrollo hacia adentro, estas regiones se situaban en los extramuros de las políticas nacionales de crecimiento. En una visión de desarrollo externo, estas regiones fronterizas se colo­can en la línea de avanzada de las nuevas estrategias y se constituyen en punto inexcusable de comunicación y articulación. Su importancia relativa se modifica substancialmente. Sin embargo, las condiciones políticas actuales no facilitan la construc­ción de ese espacio y las dificultades operativas son significativas, en mismas. Los problemas políticos tienen que ver esencialmente con la