sociedad civil organizada. No entre aquellos que cuentan con agendas orgánicas e institucionales de fuerte legitimidad en la izquierda y el país, como el movimiento sindical y cooperativo. Pero sí para grupos de organizaciones no gubernamentales cuyo campo de actividad se encuentra en áreas sobre las cuales el nuevo gobierno, al momento de instalarse, no aporta definiciones precisas o, más aún, si hay temáticas en conflicto. Entre las primeras el ejemplo más notorio lo constituyó la Asamblea convocada por la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales Orientadas al Desarrollo(ANONG) para articular con otras ONGs y Redes una primera respuesta frente al programa de participación enunciado por el gobierno. Esa Asamblea concluyó con una agenda definida y un programa de acciones futuras pero la«articulación» no volvió a reunirse, mientras las diferentes organizaciones eran reabsorbidas por sus tradicionales rutinas de relacionamiento con el Estado 8 . Una rutina fuertemente determinada por la transferencia de recursos desde el Estado a las organizaciones sociales(mediante«convenios» u otras modalidades). Durante los primeros meses de 2005 la«retórica participativa» del gobierno fue«matizada» por iniciativas legales y discursos de contenidos fuertemente deslegitimadores del tercer sector 9 . Las ONGs respondieron con un«silencio táctico», que tiende a convertirse en un componente estructural de sus relaciones con el nuevo gobierno, en lo que un dirigente de ONG calificó como la«gestión privada de la disidencia» 10 . Para otros grupos de organizaciones de la sociedad civil, también genéricamente integrantes del«campo progresista», pero cuyas propuestas o enfoques pueden entrar en contradicción con aspectos estratégicos o tácticos entre las prioridades de gobierno, la retórica participativa se paraliza. Tal el caso de las organizaciones de mujeres que levantaron una«Agenda de las Mujeres» con un programa radical orientado a «democratizar las relaciones de poder» a todos los niveles 11 , o para las organizaciones ambientalistas promueven su actividad alrededor de la búsqueda de modelos de desarrollo sustentable. Tal lo sucedido para las organizaciones de mujeres en torno a la temática del aborto voluntario, o para las organizaciones ambientalistas después de la conversión de la instalación de las procesadoras de pasta de papel en«causa nacional». Una observación preliminar Independientemente de la riqueza y diversidad de experiencias sobre las que daremos cuenta en el presente trabajo, un componente crítico en el proceso de relacionamiento entre la sociedad civil y el gobierno progresista es la disputa por la legitimidad de las agendas, tanto en el espacio público cuanto en la formulación ejecución y contralor de las políticas. Para aquellas organizaciones y expresiones de la sociedad civil cuya capacidades institucionales son escasas, aquellas cuyas agendas temáticas carecen de legitimidad entre los discursos hegemónicos, o representan sectores sociales subalternos, la participación sigue constituyendo un déficit estructural de la sociabilidad uruguaya. Aún con la salvedad de provisorios con que deben tomarse los datos producidos en 20 meses de gobierno, las tendencias del«programa de participación social» parece caracterizado por el predominio de la iniciativa estatal gobernan8 Ver Bruera, Silvana«Relatoría de la reunión de articulación de organizaciones de la sociedad civil convocada por ANONG» 15 de noviembre de 2004(formato electrónico). 9 Algunos ecos de ese momento pueden encontrarse en www.cronicas.com.uy/HNoticia_11138.html y www.brecha.com.uy/ ShowNews.asp?Topic=2&NewsID=552&IdEdition=8. 10 Seminario de FESUR Encuentros y desencuentros de la sociedad civil y los gobiernos progresistas de la región. Octubre de 2005, Montevideo. 11 Ver www.chasque.net/frontpage/comision/agenda2004/ 9
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El estado y las organizaciones sociales : de la "sociedad de la desconfianza" al reconocimiento la promoción y la auto regulación
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