prepararse para los efectos de una declaración de moratoria unilateral. En abril de2002 Uruguay estaba sin programa con el FMI y la urgencia de contar con un rápido stand by obligó al gobierno a discutir la estrategia respecto a su endeudamiento. En dicho momento el Fondo estaba finalizando la discusión de sus propias estrategias sobre la base de la propuesta de Anne Krueger(SDRM). 6 El todo o nada sin el Fondo Si bien ya en abril de 2002 la propuesta de Krueger no parecía contar con la adhesión necesaria del directorio del Fondo, tampoco las instituciones multilaterales tenían alternativas capaces de orientar un proceso de negociación anterior a los ceses de pagos que comenzaban a precipitarse. Uruguay diseñó una estrategia de renegociación muy compleja y comprensiva que fue resistida por el FMI desde el comienzo mismo de una negociación que se extendió durante el cuarto trimestre de 2002 y los primeros cuatro meses del 2003. Uruguay defendía su derecho a tener la oportunidad de demostrar que, aun en los niveles excepcionales en los cuales se había ubicado la deuda, ésta no era impagable y una vez recompuestos los equilibrios básicos el país podría retomar sus pagos si los acreedores le otorgaban un waiver relativamente compensado. El Fondo, por lo contrario entendía que la deuda ya no era sustentable y que el país no podría pagarla de acuerdo a cómo estaba contratada por lo cual demandaba a las autoridades que explicitaran esta realidad preparándose para las consecuencias que tendría una moratoria y el default correspondiente. El gobierno se opuso a esta alternativa no sólo en procura de mantener una expectativa de reencuentro más o menos próxima con el mercado privado de deuda y sus relaciones con el resto de las organizaciones de crédito multilateral, sino en atención a la dimensión del nuevo impacto desestabilizador que generaría un default abierto sobre la delicada estabilidad del sistema bancario, el nivel de actividad y el propio«efecto riqueza» que devendría de una ruptura expuesta con los acreedores. La discusión con el FMI se concentró en la sustentabilidad de la deuda. Empero, en el trasfondo de la discusión aparecía el riesgo de una solución heterodoxa a un tema no laudado en las organizaciones multilaterales y que pudiera transformarse en un antecedente de negociación para países en la misma situación del Uruguay. Además, los organismos multilaterales y el FMI en particular temían el riesgo de tener que seguir ampliando el financiamiento a Uruguay si por diversos motivos la operación no recogía el consentimiento prácticamente unánime de los acreedores o, si el propio programa estabilizador comprometido por el gobierno no lograba las metas fiscales planteadas. Importa señalar que la decisión final del FMI en habilitar la experiencia uruguaya apuntándola de diversas maneras fue inducida por el gobierno norteamericano. A la vez, esta decisión, fue el fruto de una operación política con diversas connotaciones y que no debe ser dejada de tener en cuenta a la hora de realizar una evaluación de la operación con miras a su eventual modelización. Uruguay ha creado un modelo de negociación de su deuda difícil de generalizar dado el alto grado de incidencia que en él tienen los componentes de política internacional y la propia personalización de aspectos relevantes de la gestión de reprogramación. Sin embargo, el caso uruguayo tiene un valor propio de aporte a las nuevas experiencias de negociación de deuda que importa documentar. 6 Esta discusión que se iniciara a principios de 2001 generó consecuencias muy serias para países como la Argentina por ejemplo necesitada de resoluciones en otros tiempos y formas de las que obtuvo del FMI en el período crítico de la desestabilización. Uruguay reinició su relación de programa con el FMI al término de este período de discusión del Fondo. 16
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El sobreendeudamiento soberano en debate : un encuentro, varias visiones, experiencias actuales, una perspectiva diferente y algunas interrogantes para retomar el debate
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