y Ecuador, y pasó a tener una posición más enérgica en el último encuentro del ALCA en Trinidad y Tobago. La opción de avanzar en la concreción del ALCA para los países latinoamericanos no es para nada auspiciosa ya que Estados Unidos no está dispuesto a negociar los temas agrícolas en este ámbito, estando supeditadas dichas negociaciones a lo que suceda en la OMC. Más bien, los países latinoamericanos tienen mucho para perder porque al no avanzar en la OMC las negociaciones para la reducción de los subsidios agrícolas, es posible que se desencadene un alud de productos subsidiados desde ese país del norte. Por otra parte, la ofensiva por tratados bilaterales que este país viene desarrollando en América Latina, continua con más fuerza sin que ello asegure mejores condiciones para el comercio de nuestros países. Los acuerdos bilaterales con países grandes y poderosos como Estados Unidos, para los países en desarrollo no son una mejor opción que acuerdos donde el campo de juego pueda tender a nivelarse como en los bloques regionales o el sistema multilateral. Podría asegurarse que la inexistencia de un sistema multilateral es un problema para todos, en la medida que las relaciones entre países queden libradas al libre ejercicio de las relaciones de poder. El problema actual es que no se ha logrado nivelar el campo de juego en la OMC y, con ello, obtener beneficios para todos. ¿Dónde buscan las oportunidades los países de América Latina? Los gobiernos de los países en desarrollo, los de nuestra región y entre ellos Uruguay, tienen también un papel decisivo para jugar en los ámbitos nacionales y en las decisiones respecto a las alianzas comerciales regionales. La pérdida de fuerza del G20+ que ya hoy se verifica(por la salida de algunos países), implica desaprovechar la experiencia de coordinación en la OMC, donde cada país aisladamente tendrá menor capacidad negociadora. En 22 nuestra región, por su parte, el G20+ podría contribuir al fortalecimiento de los lazos en los procesos de integración política entre miembros del MERCOSUR y de la Comunidad Andina de Naciones(CAN), así como de Perú con el Mercosur. El Mercosur en su estrategia de ampliarse con Perú, Bolivia y Chile, tiende de alguna manera cada vez más a un acuerdo comercial, que a la idea original del mercado común entre los cuatro países fundadores, lo cual no fortalece al bloque como plataforma de acción para enfrentar la propuesta de ALCA. Si bien las declaraciones del gobierno de Brasil van en el sentido de fortalecer el Mercosur frente al ALCA, varios de sus socios(Chile, Uruguay, Paraguay y Perú) parecen estar más dispuestos a adherir a ese acuerdo tal como lo propone Estados Unidos. El debilitamiento del G20+ limitaría, a su vez, la pretensión de liderazgo de Brasil en la región, que por ahora únicamente tiene un claro apoyo de Argentina. Uruguay, siendo uno de sus socios comerciales del MERCOSUR, no se integró al G20+, y México y Chile, que son países relevantes dentro del Grupo ya han concretado sus acuerdos comerciales con Estados Unidos, y apoyan el ALCA. Por otra parte, la propuesta de ALCA tiende a concretarse a través de los tratados bilaterales que está promoviendo Estados Unidos. En consecuencia el impulso a la integración regional en el Mercosur tiene nuevas dificultades, aunque todo parece indicar que sería la fuerza más importante para incidir en nuevas negociaciones comerciales. ¿Cuáles son las opciones para Uruguay? La apuesta a la integración se basa en los logros en mejoras de la eficiencia productiva y mayores beneficios para el consumidor(en precios y calidad) alcanzables en el mediano y largo plazo. Particularmente, para países como Uruguay, donde su integración comercial con la región es muy alta(46% del comercio total es con los países del Mercosur) e implicó una
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Cancún y las promesas incumplidas : los paıśes pobres se rebelan en la OMC
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