1.4 El caso latinoamericano: ¿hacia la representación en la empresa? En América Latina los sindicatos se resienten todavía de la ausencia de marcos normativos nacionales que apoyen y protejan de manera efectiva su actuación. Las prácticas de la negociación colectiva, o mismo de diálogo social, quedan limitadas a sectores, regiones, o empresas determinadas y dejan así desprotegido a un gran contingente de trabajadores, para quien el sindicato o la negociación colectiva simplemente no existen, o tienen poca importancia. El terreno de la representación de los trabajadores en su centro de trabajo es aún más complejo. En muchos casos, son los propios sindicatos los que demuestran resistencia a la construcción de órganos unitarios de representación obrera, con el temor de que estos puedan hacer concurrencia a su actuación y a partir de allí desencadenar una auténtica colaboración obrero–patronal. En realidad, figuras como las de comisiones de fábrica o comités de empresa son una excepción en el paisaje laboral latinoamericano. Del mismo modo, la figura de delegados sindicales en la empresa no se ha difundido en cuotas significativas. En el ámbito normativo no se conocen todavía reglas aplicables a todos los países de los respectivos bloques(MERCOSUR, Pacto Andino, etc.) en materia de representación colectiva de los trabajadores. Es decir, el vacío normativo con el que antes se confrontaran los sindicatos europeos es hoy el plato fuerte en Latinoamérica. En este contexto, se tiene que buscar una vez más en la autonomía colectiva la clave para el desarrollo de la participación sindical en el ámbito de la empresa. En este sentido, las comisiones de fábrica y comités de empresa ya existentes en los marcos nacionales de los países latinoamericanos pueden ser un importante punto de partida para la ampliación de los derechos de representación hacia otras unidades del mismo grupo de empresa multinacional en que actúan. 8 Lo mismo se puede decir del apoyo que le puedan prestar los CEEus efectivamente actuantes, desde su poder de representación junto a la dirección del respectivo grupo multinacional en la matriz. Para ello, se hace fundamental profundizar en el desarrollo del trabajo conjunto con los sindicatos nacionales de los países europeos que organizan a estos CEEus. Hay por otra parte casos concretos en los que ya se pudo crear Comités Mundiales de Trabajadores de una determinada empresa o grupo económico. Son los conocidos ejemplos de Volkswagen y de Daimler–Chrysler, además de otros. Sus formas de actuación pueden igualmente fomentar y apoyar la creación de órganos regionales(por ejemplo, en Sudamérica) de representación obrera, incluso con el objetivo de descentralizar competencias que hoy quedan integralmente asumidas por el comité mundial. También aquí, la creación y fomento de proyectos comunes y de esferas de actuación conjunta con los sindicatos europeos es un instrumento básico para que los sindicatos del Cono Sur puedan llegar a resultados palpables en materia de representación colectiva de ámbito internacional. La negociación e implantación de los llamados Códigos de Conducta en las empresas constituye también un momento estratégico para la ampliación de la influencia sindical en los países latinoamericanos, en la medida en que los valores y principios asumidos(o negociados) por la empresa multinacional y que son parte de su respectivo código de conducta sean también aplicables a la realidad sudamericana. Este es el caso por ejemplo del Código de Conducta de Daimler–Chrysler, pero no así el de OPEL–GM. A partir del contenido de un código de conducta se puede fomentar, desde los sindicatos, la necesidad de creación de una instancia regional de«contacto», o de«diálogo social en la empresa», que sirva para impulsar la futura creación de un comité latinoamericano(o Sudamericano, o en ámbito del MERCOSUR) de trabajadores.
Druckschrift
Los comités de empresa : una estrategia para la acción del sindicalismo transnacional en América Latina?
Entstehung
Einzelbild herunterladen
verfügbare Breiten