Venezuela en el contexto de la seguridad regional poder”, de forma que lo que genéricamente llamamos cooperación parecía ganar terreno sobre la confrontación, incluso en el ámbito de la seguridad. Ahora, sin embargo, a un lustro de los atentados terroristas del 11 de septiembre, encontramos un mapa geopolítico global trastocado, en el que reaparecen grandes competencias de poder en una densa maraña de tensiones internacionales que debilita las posibilidades de las diferentes formas de cooperación, más y menos institucionalizadas. Se agudizan conflictos transnacionales y subnacionales, sus dinámicas y sus implicaciones; se amplía el problemario de seguridad y se vuelve más complicado definir, de forma integral y respetuosa de los derechos humanos, las agendas de seguridad internacional, regionales y nacionales. Anotemos grandes pistas geopolíticas globales: • El incontestable poderío militar de EEUU ha sido insuficiente y contraproducente ante crisis internacionales agudas que no sólo afectan intereses fundamentales de la gran potencia económica y militar, sino la seguridad global. • En cuanto al papel de Europa, sólo muy lenta e inconsistentemente se va desplegando su política externa y de seguridad común, en tanto que tampoco han sido consistentes ni suficientes los intentos por cerrar la“brecha trasatlántica” que se profundizó con la puesta en práctica de la“doctrina Bush”. • El creciente peso económico y político de países como China, Rusia e India los ha colocado en situación de desafiar a la vez que encontrar nuevas formas de relación −ciertamente de muy diferentes maneras− con las potencias occidentales. • La falta de voluntad para la renovación y el fortalecimiento de las instituciones internacionales vinculadas al tema que nos ocupa, en todas las escalas, les ha restado eficacia e influencia para prevenir, mediar, reducir o resolver conflictos. • La proliferación y naturaleza cada vez más intrincada de los asuntos y ámbitos vinculados a la seguridad internacional, regional y nacional alimentan la tentación de confundir una visión integral de la seguridad con una perspectiva totalista y militarizada( securitized) de la seguridad. En Latinoamérica no sólo han aumentado las manifestaciones de insatisfacción −gubernamentales y no gubernamentales− ante el peso de la agenda de seguridad de Estados Unidos y la debilidad de las instituciones internacionales, sino que se han producido revisiones conceptuales que conviene analizar a la luz de la peligrosa confusión recién mencionada. Antes de pasar a aspectos más inmediatos en el tiempo que han alterado las agendas de seguridad que nos ocupan, pasemos revista a antecedentes más precisos para ir ubicando en contexto a Brasil, Colombia y Venezuela. En nuestro lado del mundo, una conjunción de condiciones había venido alterando, desde mediados de la década de 1990, el panorama de las relaciones hemisféricas: • El desgaste de las políticas de apertura que descuidaron la renovación institucional-democrática en casi todos los países. • El deterioro de la confianza en líderes, organizaciones políticas, sistemas políticos sin capacidad para renovarse-adaptarse a los nuevos tiempos. • Los efectos movilizadores que en ese contexto de insuficiencias institucionales produjo la democratización, alentadora de la participación política(electoral y no electoral) de amplios sectores. 60
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