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Venezuela en el contexto de la seguridad regional
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Elsa Cardozo- Brasil y Colombia en la Agenda de Seguridad de Venezuela Finalmente, moviéndonos a una más amplia perspectiva institucional, cabe anotar las diferencias entre Venezuela y sus dos vecinos, especialmente Brasil, respecto al tema del multilateralismo en ma­teria de seguridad: mientras el gobierno venezolano rechaza, desafía y descalifica a las organizaciones internacionales, el gobierno brasileño, sin renunciar a la crítica, se moviliza para hacerse parte de las negociaciones para la renovación y el fortalecimiento de las instituciones internacionales y sus mecanis­mos de solución de controversias. Sirva como ejemplo la dura y finalmente contraproducente campaña política del gobierno venezolano en busca de una asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Allí quedó evidenciada en el lenguaje(sobreel diablo yrodilla en tierra), en los ali­neamientos y simpatías(con Irán, Siria y Hezbollá) y en los mensajes a la región(de efecto muy bien reflejado por la abstención chilena), la creciente diferenciación de orientaciones, propósitos y estilos prevalecientes en materia de seguridad entre los gobiernos de Venezuela y los de Brasil y Colombia. Tendencias y recomendaciones Tracemos, para terminar el perfil de las relaciones de Venezuela con Colombia y con Brasil, ciertamente muy diferentes. Con Colombia se vienen desarrollando acuerdos puntuales −como el gasoducto y el régimen para dar estabilidad a las relaciones económicas bilaterales tras el retiro venezolano de la CAN− sobre divergencias de fondo. Se sostienen con sorprendentenormalidad y singrandes sobresaltos re­laciones bilaterales entre dos gobiernos cuyos programas son abiertamente incompatibles, desde dos liderazgos que definen la seguridad de sus países con orientaciones, propósitos, políticas y aliados muy distintos. Hay razones muy concretas y puntuales para que así sea: la importancia del comercio y las inversiones(no obstante el desbalance a favor de Colombia) tiene dolientes que se han movido en momentos críticos para protegerlos; el hecho de que el problema de delimitación de áreas marinas y submarinas haya pasado a un plano muy discreto(aun en momentos de tensión extrema, como el del caso Granda), mientras que los presidentes vienen dando prioridad a otros asuntos: el conflicto in­terno colombiano, respecto al cual el presidente Uribe ha logrado ejercer presión discreta y eficiente so­bre Chávez para evitar sus intervenciones, y el tema energético, en el que para el proyecto venezolano de reducir su dependencia del mercado estadounidense es fundamental lograr la conexión al Pacífico. En cuanto a Brasil, ha habido más bien acuerdos de amplio espectro, como los más de veinte compromisos suscritos a comienzos de 2005 al anunciar la alianza estratégica venezolano-brasileña, y diversificación de vínculos pero también han aparecido diferencias de fondo cada vez más vinculadas a la seguridad a través del tema energético, de la injerencia venezolana en la política interna de otros países, de la actitudrefundadora del presidente Chávez ante el Mercosur y, muy visiblemente, de la explícita participación venezolana en el proceso de nacionalización de la industria de los hidrocarburos bolivianos. Tres tendencias se pueden definir en principio a partir de lo hasta aquí elaborado. En ellas encontramos una conjunción de condiciones relativas a la mayor o menor estabilidad-seguridad de­mocrática de la región; al mayor o menor éxito de Brasil y especialmente Colombia en mantener los lineamientos cooperativos de sus políticas de seguridad, y a la radicalización o moderación de la concepción y ejecución de la agenda de seguridad venezolana. Cada una de las tres tendencias tiene 77