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Juventudesarrollo : prioridad política e inversión pública en juventud
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Capítulo 4 La participación juvenil en las políticas de juventud La participación en la perspectiva de derechos 38 La ampliación democrática vinculada a la par­ticipación social debe ser uno de los ejes cen­trales de un gobierno progresista. Sin embar­go en nuestro país el Frente Amplio no tiene una estrategia nítida, por lo cual es una nece­sidad definirla. En este sentido la participación que debe pro­mover un gobierno progresista implica empo­derar a los y las jóvenes, habilitarlos a incidir en los procesos de diseño y monitoreo de po­líticas públicas, en la concreción de proyectos y en la comunicación. Para ello es necesario generar un proceso en el cual el inju elabore políticas consensuadas y con alta validación de los diferentes actores. Significa además in­cluir en la agenda política aquellas percepcio­nes y expresiones de esta minoría etaria. Las instituciones públicas deben generar es­pacios que promuevan el desarrollo cultural y comunicacional en la sociedad, para forjar así identidades, habilitar subjetividad, pero tam­bién dar su mensaje, disputar el escenario de 38 La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jó­venes( cidj ) reconoce a los y las jóvenes como sujetos específicos de derechos. Promueve la ciudadanía inte­gral de los jóvenes, y los caracteriza como actores es­tratégicos del desarrollo. 34 lo simbólico, producir una regulación colectiva a partir de la intervención estatal en el mundo social. Es necesario comprender que hay que de­sarrollar una cultura de participación, por­que a participar se aprende. 39 Las líneas que ejecuta el inju en materia de participación dependientes del Área Descentralización y Territorio se proponen captar las diversas maneras de participar que tienen los jóvenes actualmente. El Instituto debe preocuparse por saber leer y dejarse influir por esas diná­micas y modalidades específicas. 39«Una política de juventud sería pensar políticas de par­ticipación en infancia y adolescencia, porque después vienen los adultos y nos dicenlos jóvenes no quieren participar, no saben cómo hacerlo, cuando los invita­mos a participar no vienen, una cantidad de cosas que los adultos dicen a ese respecto, y no solo los adultos, sino muchos de los jóvenes que participan en términos más clásicos. Pero cuando uno va a mirar, los jóvenes que más participan han tenido una trayectoria familiar participativa en la que han sido socializados o algún tipo de experiencia próxima a eso. Cuando uno les pregunta a los jóvenes en general que han tenido alguna dificul­tad para participar, jamás fueron invitados a participar, ni en su escuela primaria ni en otro tipo de institucio­nes. Hay seguramente una tarea muy fuerte, cuando uno piensa políticas educativas y políticas de infancia, de generar instancias y programas participativos que después en la biografía de esos que en un momento son infantes, después adolescentes y después jóvenes, los provea de una serie de herramientas que son claves para imaginar cómo van a participar»(Sergio Balardini, Jornadas de Trabajo fesur 2010).