2. La formación de gobierno y las relaciones con la oposición En Uruguay, los meses posteriores a la elección del nuevo gobierno son utilizados por los presidentes electos para delinear las bases de apoyo político para la nueva administración. No se trata simplemente del reparto de carteras ministeriales y directorios de entes y servicios descentralizados. Por el contrario, es el momento de la definición del peso de cada sector en el futuro gobierno, y más importante aún, del tono de las políticas en cada área. Si bien la formación de gobierno puede tener como base alianzas de carácter electoral –diseñadas por el partido del Presidente electo–, estas difícilmente supongan el adelantamiento del proceso para antes de la elección. En sus aspectos básicos, los gobiernos se construyen necesariamente luego de la confirmación electoral, a partir del conocimiento, por ejemplo, de los caudales parlamentarios de cada componente. En la medida en que el objetivo es la 6 conformación de mayorías o de bases parlamentarias mínimas para el ejercicio del gobierno, de nada serviría operar la formación sin la certeza del aporte parlamentario de cada miembro al mismo. Este proceso se juega en dos escenarios de forma simultánea: a) el del pacto intrapartido (con el resto de las fracciones del partido) y b) el de la negociación con los posibles socios de fuera del partido del presidente. Mientras que en la primera arena –dentro del partido(o de la posible alianza electoral)– los jugadores tienen fuertes restricciones que los llevan necesariamente a acordar, en la segunda la negociación es algo más complicada en función de que existe la posibilidad del no–acuerdo. El éxito del gobierno en estas dos arenas provee los cimientos parlamentarios sobre los que llevará adelante su agenda. Y debe tenerse en cuenta que para muchas iniciativas de gobierno, en parti-
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La izquierda uruguaya y la hipótesis del gobierno : algunos desafıós polıt́ico-institucionales
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