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La izquierda uruguaya y la hipótesis del gobierno : algunos desafıós polıt́ico-institucionales
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cular de tono reformista y polémico, se debe pensar en respaldos parlamentarios ampliados, expresión de acuerdos –más puntuales o ge­nerales, según los casos– que solidifiquen la perspectiva de arraigo de las transformaciones. En estos dos ámbitos –el inter e intrapartidario– también se cruzan dos asuntos a negociar: a) el de las políticas y b) el de los cargos. La ne­gociación de políticas suele ser pública y mu­chas veces –salvo discrepancias de fondo– las diferencias se soslayan para facilitar el acuer­do. Algo distinto ocurre con la negociación por los lugares de gobierno –ministerios, direccio­nes de entes y servicios descentralizados–; por lo general estas negociaciones son menos pú­blicas y buscan cerrar el compromiso logrado en el ámbito de las políticas. Sin embargo, no se puede desconocer que las políticas asocia­das a cada área del gobierno tendrán una tóni­ca diferente en función de qué dirigente políti­co o fracción maneje la cartera ministerial o el ente autónomo. Más aún, tal vez la propia asig­nación de cargos tenga mayor impacto sobre las políticas y la gestión que el acuerdo programático. Los riesgos de la fraccionalización ampliada El Encuentro Progresista–Frente Amplio(y la eventual Nueva Mayoría) presentan diferencias político–organizativas sustanciales con respec­to a los partidos tradicionales. En primer lugar, los candidatos presidenciales del Partido Co­lorado y del Partido Nacional son por lo gene­ral líderes de fracciones. En este sentido, en la negociación ya cuentan de por con una base de apoyo parlamentario indiscutido, la que pro­veen los integrantes de su fracción. Muy distin­ta es la situación en que se puede llegar a en­contrar un Presidente del EP–FA. La asocia­ción entre los candidatos a Presidente de la iz­quierda y sus fracciones es mucho más débil que lo que sucede en los partidos tradiciona­les. Si bien se pueden verificar algunos lazos políticos preferenciales, los candidatos no se identifican –como en los partidos tradicionales– como líderes de fracción. En consecuencia, más allá de que un Presidente del EP–FA tenga una mayoría parlamentaria monocolor, es plausible pensar que configura un Presidente que en ma­teria parlamentaria tiene debilidades. Más allá de la profundidad probada del peso político de Tabaré Vázquez, en última instancia la fideli­dad de los parlamentarios del EP–FA ostenta un nivel de secundariedad hacia un eventual Presidente de su partido, ya que su primera vin­culación es con el líder de su fracción a quien en muchos casos deben su elección y sus po­sibilidades de reelección. En segundo lugar, los niveles de fracciona­lización del EP–FA son muy superiores al que presentan o presentaron alguna vez los parti­dos tradicionales. En la actualidad, el número efectivo de fracciones parlamentarias 1 del EP– FA alcanza cinco puntos, mientras que en los partidos tradicionales ronda el registro de dos. Esto indica que el escenario en el que debería negociar un Presidente del EP–FA dentro de su propio partido es bastante más complejo que el de sus pares tradicionales. En este escenario de dispersión de poder y con un Presidente sin una base directa de apoyo parlamentario incondicional, existe la posibili­dad de que los líderes de fracción –a medida que avanza el ciclo de gobierno– intenten capi­talizar individualmente las ganancias(para su fracción) y a la vez busquen socializar las pér­didas, endilgándoselas al conjunto del gobier­no asociado con el centro presidencial. Este es un clásico dilema de acción colectiva, que sin duda está presente desde la etapa de forma­ción de gobierno, pero tiende a volverse más pronunciada a medida que el período de la ad­ministración se va consumiendo. En conse­cuencia, parece razonable suponer que en la 1 Se trata de un índice que muestra el número de agentes relevantes dentro de un sistema. En este caso mide el número de fracciones dentro de cada partido, considerándolas a todas y ponderándolas según su peso parlamentario(NEF–p). Su fórmula es 1/Sp2 siendo«p» la proporción de bancas(NEF–p) obtenidas por cada fracción en el total de bancas obtenidas por el partido. 7