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La izquierda uruguaya y la hipótesis del gobierno : algunos desafıós polıt́ico-institucionales
Entstehung
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el FA ha desarrollado estrategias que adaptán­dose a la estructura de competencia y a facto­res coyunturales, ha demostrado ser exitosa en términos de romper parcialmente, las redes de cooptación clientelar tradicionales. Sin embar­go, lo ha hecho transformándose y adoptando –en la práctica– algunas características propias de sus competidores. En este sentido, el propio proceso de crecimien­to de la izquierda en el marco de los procesos socio–económicos que pautaron el inicio de la década de los 90, introduce nuevas demandas y fragmenta su electorado tradicional en múlti­ples grupos, con intereses crecientemente con­trapuestos. Hasta el momento, el FA se ha nu­trido de grupos sociales diversos, cuyo mínimo común denominador ha sido el descontento respecto a la situación actual. En este sentido, el crecimiento del FA ha contribuido en Uruguay a canalizar el descontento de forma funcional al sistema de partidos. No obstante, esto ha sido posible a partir de su posición opositora, la que ha operado disimulando dichas contradiccio­nes. Las mismas se harán plenamente eviden­tes solamente cuando la izquierda gobierne. Intentamos aquí anticipar alguno de los dile­mas que un eventual gobierno del FA podría enfrentar, como resultado de su propio creci­miento electoral y en virtud de las condiciones estructurales(nuevo contexto internacional, transformación del modelo sustitutivo) en las que llegaría al gobierno. C ONDICIONES E STRUCTURALES I: Algunas implicaciones del nuevo contexto internacional Las condicionantes impuestas por el nuevo con­texto regional y global, generan transformacio­nes importantes en las estructuras sociales de los países de la región. Particularmente en el caso de naciones que conocieron en el pasado niveles razonables de integración social y polí­tica, dichas transformaciones(precariedad y flexibilización del empleo, retiro o crisis del sis­tema de protección social, procesos marcados de movilidad social, segmentación residencial, 24 etc.) fragmentan las matrices sociales, gene­ran nuevas«vulnerabilidades» y deterioran las redes de capital social sobre las que se apoya­ba la articulación de acción colectiva. Al mismo tiempo, el predominio hegemónico del«mode­lo de desarrollo hacia afuera», impone fuertes limitaciones respecto a la articulación de pro­yectos políticos alternativos capaces de reinte­grar(incluso en términos simbólicos) a los«per­dedores». La combinación de ambos factores produce un defasaje entre la«oferta» política y las deman­das y expectativas de los ciudadanos. Este defasaje constituye una de las contradicciones fundamentales que subyace y debilita en el largo plazo, al equilibrio institucional post–transicional en América Latina. En el marco de la hegemonía ideológica del lla­mado Consenso de Washington, los procesos de apertura comercial, la vulnerabilidad finan­ciera de la región y las condicionalidades im­puestas por los organismos multilaterales han generado dos problemas adicionales y comple­mentarios. Por un lado, las alternativas de polí­tica se han reducido, en favor de un consenso tácito en torno a la vigencia(sin embargo, cla­ramente decreciente y con señales de agota­miento en los últimos años) de dicho paradig­ma. Esto conduce hacia una política sin con­flicto, o en el sentido de Touraine, sin « historicidad». Por otro lado, el locus de la res­ponsabilidad de los gobiernos se ha desplaza­do desde el ámbito nacional hacia el interna­cional. A la hora de representar los intereses de sus electores y ciudadanos, los gobiernos nacionales están crecientemente constreñidos por los intereses de los organismos multilaterales, la comunidad financiera interna­cional y las empresas multinacionales, como lo han señalado múltiples actores. En ese marco, la progresiva incapacidad de la política(o al menos de las esferas políticas nacionales) para sintonizar urgencias subjeti­vas y plazos objetivos, ha supuesto a menudo la imposibilidad de crear un orden contempo­ráneo legítimo, como bien han señalado auto­res como Lechner entre otros. En consecuen-