Modelos y pautas de relación gobierno–partido En un plano puramente especulativo pueden preverse tres situaciones posibles en la relación entre un gobierno y su partido: disociación, autonomía y sumisión. La primera y la tercera son situaciones tan indeseables como poco probables, casos extremos que pocas veces se producen en la realidad. En el primer caso, el gobierno ingresa en una crisis en las relaciones con el partido culminando en una situación de ruptura. El gobierno queda preso de la vulnerabilidad extrema a que lo somete la falta de una base política o ante el dilema de recomponerla a partir de una poco probable articulación de acuerdos con otros actores partidarios. En el tercer caso, el gobierno está totalmente dirigido por la dirección partidaria, con márgenes de acción propia muy limitados. La capacidad de iniciativa y la celeridad de la acción gubernativa quedan anuladas por un control partidario rígido, al tiempo que se dificultan los acuerdos y apoyos interpartidarios. En el segundo caso, el gobierno mantiene vínculos de importancia e intensidad variable con la estructura partidaria, preservando la autonomía de acción y decisión. El partido es su principal apoyo político, lo que no impide la ampliación del mismo mediante acuerdos puntuales o coaliciones de mayor alcance con otros partidos o fracciones de partido. Esta última es la situación más«normal» de las relaciones entre Gobierno y Partido. Pero la misma admite una amplia gama de matices entre una autonomía fuerte y una autonomía débil, entre una autonomía armoniosa y una autonomía conflictiva, así como entre otras dicotomías posibles. Algunas situaciones son positivas para la acción de gobierno y para el partido y otras francamente negativas. En su mejor versión, el Partido deberá ser una usina de ideas que dinamice y dé perspectiva a la acción gubernativa. Será además la cantera para el reclutamiento de los cuadros políticos y del personal de confianza del gobierno y la Administración Pública. Por último, deberá constituirse en el principal sustento político del Gobierno, tanto en la arena parlamentaria como en la generación de un estado de opinión pública favorable. 14 No puede enunciarse una situación ideal válida para todo tiempo y lugar, puesto que ello depende de las características específicas del sujeto partidario que se haga cargo del gobierno, así como de la configuración de sus apoyos intra e interpartidarios. En el caso del EP– FA, la no existencia de una experiencia previa de gobierno nacional hace aún más difícil aproximarse a una determinación de la situación óptima en esta materia. Sin embargo, es posible señalar cuáles son los principales desafíos que en este terreno deberá enfrentar este partido de encontrarse al frente del gobierno a partir de marzo del 2005, a partir de la identificación de algunas características específicas de su configuración partidaria y de su política de alianzas que pueden señalarse como problemáticas desde el punto de vista de la relación Gobierno–Partido. En tal sentido, el FA presenta tres problemas que deberá asumir y enfrentar adecuadamente para que las relaciones entre Gobierno y Partido se ubiquen en la más favorable de las situaciones que hemos descrito. En primer lugar, la elevada fraccionalización(número de fracciones relevantes) y la creciente emergencia de divergencias, así como el grado de confrontación alcanzado en el marco de las mismas. En segundo lugar, la complejidad de su estructura partidaria y de las normas que regulan el proceso de toma de decisiones. En tercer lugar, la superposición de círculos concéntricos como fruto de su política de alianzas(FA–EP–NM), que agregan nuevas instancias de negociación y toma de decisiones. La combinación de los dos primeros factores (fraccionalización y confrontación interna) puede volverse un factor crítico para el ejercicio del Gobierno. De no asumirse y encararse adecuadamente pueden hacer que el Partido, en lugar de cumplir su rol de apoyo, usina e impulso del Gobierno, se vuelva una fuente de problemas, tensiones y frenos. En este momento el EP–FA es el partido más fraccionalizado del sistema político uruguayo (el que tiene mayor número de fracciones in-
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La izquierda uruguaya y la hipótesis del gobierno : algunos desafıós polıt́ico-institucionales
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