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La izquierda uruguaya y la hipótesis del gobierno : algunos desafıós polıt́ico-institucionales
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conformación de gobierno se debe procurar un acuerdo intrapartidario sólido que comprenda y comprometa a todos los actores internos re­levantes. En el mismo sentido, se requiere una organización partidaria consustanciada que sea soporte de la idea de unidad del gobierno y que efectivice los desestímulos a la acción de los free riders. Un«centro presidencial» con la posibilidad de debilidad en el frente parlamentario La debilidad parlamentaria de un Presidente de un partido como el EP–FA no implica necesa­riamente un centro presidencial anémico o frá­gil, pero le fija restricciones y le marca la even­tualidad de posibles conflictos. Si como en las administraciones de Lacalle, segunda de Sanguinetti y de Batlle, el Presidente reserva ministerios centrales para cuadros políticos y técnicos de su confianza, estos no tendrán den­tro del gabinete el soporte parlamentario que ostentarán sus pares provenientes de distintas fracciones. Esto obliga al Presidente y a sus ministros a tener una relación especial con los parlamentarios de su partido ya que un conflic­to con estos les haría perder base de apoyo parlamentario y generaría un importante con­flicto institucional. En consecuencia, las frac­ciones con representación parlamentaria de un partido de gobierno en esta situación detentan un importante poder, aún mayor que la que hemos conocido hasta hoy. En un escenario de mayoría exigua y con un partido fraccionalizado en el parlamento, un Presidente sin bancada se enfrentará a negociaciones complejas con los parlamentarios de su partido. Esta circuns­tancia es incluso previsible en el caso de un liderazgo fuerte como el de Tabaré Vázquez. Pensemos la situación más simple, una nego­ciación en que se deba repartir un beneficio de 1 entre las diferentes fracciones que integran el gobierno(de partido o de coalición). Quien lo reparte es el Presidente, quien debe a su vez obtener también una parte. Si la distribución se realiza en función del aporte de parlamentarios a la conformación de una mayoría, y la compo­sición de esta mayoría es esquemáticamente la siguiente: 35 parlamentarios 69% del beneficio 10 parlamentarios 20% del beneficio 6 parlamentarios 11% del beneficio Un Presidente sin bancada no obtiene grandes beneficios en función de que lo debe repartir en su totalidad entre las fracciones parlamen­8 tarias que conforman la mayoría. La situación cambia cuando el Presidente también es líder de una de las fracciones que conforman el go-