III. Asimetría institucional y balance de poderes 8 Uruguay no escapa a la tendencia universal que ha ido concentrando facultades políticas y recursos institucionales en el Poder Ejecutivo. Más que simples órganos de ejecución, en Uruguay tenemos lo que Duverger ha denominado un verdadero«poder gubernamental». Con el transcurso del tiempo, el Ejecutivo uruguayo se ha ido configurando en el núcleo central de la producción política, generando consecuencias muy específicas sobre el propio Parlamento y sobre el ejercicio de sus funciones. Esta tendencia –que afecta a casi todos los sistemas democráticos y a todos los regímenes de gobierno(sean presidenciales, semipresidenciales o parlamentarios)– responde al encuentro de factores universales y factores locales. Por un lado, la tendencia histórica de desarrollo de un Estado«hiperactivo», que supuso la multiplicación de intervenciones y el establecimiento de controles sobre la economía y la sociedad, tiende a fortalecer al Ejecutivo en detrimento del Parlamento. El poder presidencial adquiere entonces una relevancia inusitada y sus competencias se complejizan y concentran. El empuje desarrollista de la década del sesenta empuja a la racionalización gubernativa, mediante la creación de estructuras tendientes a planificar y controlar la gestión estatal. En este proceso, el Parlamento comienza a perder la carrera por influir decididamente en el rumbo de los acontecimientos y el Ejecutivo se vuelve el principal actor de la acción política. Si bien en la década del noventa el empuje« neo– liberal» ha tendido a reducir las actividades del Estado intervencionista, a cambio se han ido 8 Cfr. Caetano, Buquet, Chasquetti, Piñeyro,«El presupuesto del Poder Legislativo».(inédito, en curso de publicación) 27
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Apuntes y propuestas para una reforma parlamentaria en el Uruguay
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