2. Tradiciones históricas y relaciones laborales El autor francés Jaques Freyssinet(2007) sostiene que los estados europeos heredaron tradiciones históricas distintas en cuanto a sus sistemas de relaciones laborales. Se encuentran rastros de cada una en todos los países europeos, sin embargo cada país se vincula con una tradición dominante. El autor destaca tres tradiciones: voluntarismo, neocorporatismo y antagonismo de clase. La tradición del voluntarismo caracteriza a los países anglosajones, principalmente Gran Bretaña e Irlanda. El principio central del voluntarismo significa que corresponde a la libre decisión de los actores adoptar o no formas de organización colectiva, y que son estas organizaciones, cuando existen, las que deciden su reconocimiento recíproco. El resultado es una distribución de funciones entre los actores por la cual la intervención del Estado se reduce al mínimo y solo se justifica para proteger a categorías sociales demasiado débiles para organizarse. Asimismo, las normas públicas en materia de empleo resultan de la jurisprudencia de los tribunales, que, en ausencia de una legislación de trabajo, se basan en los principios generales del derecho ( common law). Finalmente, la negociación colectiva nace solamente de la iniciativa de las organizaciones patronales y sindicales involucradas. La tradición del neocorporatismo caracteriza a los países escandinavos y a Austria. La hipótesis central es que la existencia de divergencias de intereses de clase no impide practicar acuerdos nacionales para maximizar el desempeño global mientras se negocia el reparto de los resultados. La realización de estas condiciones supone la existencia de actores sociales centralizados y representativos, en particular de un movimiento sindical unificado. La negociación centralizada entre actores sociales se acompaña de mecanismos de concertación con el Estado para todo lo vinculado a la legislación y a la política económica y social. En el extremo, el sistema asume un carácter tripartito, conformado por organizaciones de trabajadores, empleadores y el Estado. La tradición del antagonismo de clase fue dominante durante mucho tiempo en los países del sur de Europa: Portugal, España, Francia, Italia y Grecia. Traduce la fuerza de las corrientes marxistas y las influencias anarquistas en el movimiento obrero, así como, en cuatro de estos cinco países, el recuerdo de regímenes autoritarios represivos. Una característica principal es la existencia de una fracción del movimiento sindical ligada con un partido comunista que participa en un proyecto de transformación radical de la sociedad orientado hacia el tránsito al socialismo. Esta lógica afirma un antagonismo irreductible con el empresariado, que, a su vez, es agresivamente hostil a este sindicalismo. El modelo analítico que plantea Freyssinet es una herramienta útil para analizar las relaciones laborales en Uruguay. Este marco de referencia analítico servirá para caracterizar los rasgos predominantes de los períodos 1992-2004 y 2005-2009. 11
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La política laboral de un proyecto socialdemócrata periférico : un análisis de los cambios institucionales en Uruguay 2005 - 2009
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