Lo cierto es que la falla crónica de crecimiento económico incrementa las posibilidades de inestabilidad política en la zona, que es el factor que en definitiva constituye la mayor de las amenazas para la continuidad y estabilidad de la moneda única(Busch, 2012). Impactos generales de las crisis sobre América Latina Si bien inmediatamente después de producirse la caída Lehman Brothers, los mercados emergentes, incluyendo a América Latina, experimentaron deterioros en sus mercados de valores, sus monedas se depreciaron y se resintió el crecimiento económico, estas economías reaccionaron con relativa rapidez evitando una crisis monetaria y de deuda externa. Más que lidiar con las presiones recesivas y la contracción en la liquidez internacional, y a pesar del carácter global y la prolongada duración del choque, las prioridades de la política económica en las principales economías emergentes se concentraron en el adecuado manejo del ingreso proveniente de fuertes corrientes de capital foráneo, la apreciación cambiaria, la expansión del crédito interno y la prevención del surgimiento de burbujas especulativas. La crisis europea, si bien ha desacelerado las tasas de crecimiento mundiales, no ha tenido hasta ahora efectos mayores sobre el desenvolvimiento económico en América Latina, a pesar de la importante presencia de bancos europeos en las más relevantes economías de la región. Esto se debe en buena medida a los cambios previos en la estructura del comercio de las mayores economías de la región y la reducción de la significación de los flujos de capital entre Europa y América Latina. Profundización de los desequilibrios económicos mundiales Durante el largo período de boom previo a la crisis de 2008 se acumularon importantes desequilibrios en la estructura de la economía mundial. Las principales economías emergentes y los exportadores de productos primarios se convirtieron en los grandes ahorristas, mientras que en las economías más avanzadas se profundizaron los déficits en cuenta corriente. Si bien estos desequilibrios obedecen a una diversidad de factores, en el caso de los Estados Unidos destacan el mantenimiento de bajas tasas de interés, que facilitaron el desarrollo de la burbuja especulativa en el mercado inmobiliario y un crecimiento del consumo que presionó sobre las importaciones y la caída en la tasa de ahorro. Esto operó en el mismo sentido en varios países europeos, especialmente aquellos cuya tasa de inflación se mantuvo persistentemente por encima del promedio, tal y como fueron los casos de España, Irlanda y Grecia, y donde las tasas reales de interés fueron extremadamente bajas. En todos estos casos, la pérdida de competitividad internacional y la expansión de la demanda interna, naturalmente, terminaron traduciéndose en altos déficit en las balanzas comerciales. Con el desarrollo de las recientes crisis, los desbalances globales se han reducido pero aún distan de haber sido eliminados. Es más, dado que la causas 4
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La gran recesión y la crisis europea : lecciones y dilemas de la política económica
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