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La gran recesión y la crisis europea : lecciones y dilemas de la política económica
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las tensiones sociales y políticas que involucran aspectos que trascienden con creces el ámbito económico, exigen una presencia activa de los gestores políticos y gubernamentales como protagonistas principales. Algunas lecciones generales de política económica que han dejado las crisis recientes Hay un amplio consenso en que para combatir crisis recesivas la política económica, en su conjunto, requiere ser anticíclica. Pero gestionar una política de este tipo es posible sólo cuando el gobierno puede estimular el gasto sostenidamente y la política monetaria expansiva no genere presiones inflacionarias o problemas en los balances del sector público y el privado. Además, una verdadera política anticíclica requiere que las medidas expansionistas puedan ser retiradas una vez superada la recesión(Powell, 2012). Es fundamental que la ejecución de la política económica no afecte la credibilidad ni la solvencia de las instituciones. Especialmente la reputación de los bancos centrales es clave para mantener ancladas las expectativas de inflación. Mientras mejores sean las condiciones iniciales(alta calidad de las instituciones económicas, nivel alto de reservas internacionales, bajo nivel de endeudamiento y marcos regulatorios orientados a la reacción temprana y rápida) mayor será la credibilidad de las políticas de ajuste y menores los costos sociales y políticos de su aplicación. El nivel de reservas internacionales y el acceso al endeudamiento en moneda externa, determinan mayor capacidad de manipular los tipos de cambios para facilitar el ajuste. La restauración de los flujos de capital parece un factor clave para evitar que una crisis de liquidez se convierta en un problema de solvencia bancaria. Además, las crisis recientes nos han mostrado que: los mercados no se corrigen automáticamente; son numerosas las fallas que hacen ineficientes a los mercados; las recetas keynesianas parecen trabajar, al menos a corto plazo; y los bancos centrales deben hacer bastante más que combatir la inflación (Stiglitz, 2009). Así mismo, la experiencia reciente muestra como con el avance de la globalización y la integración de los mercados financieros es imprescindible la rápida reacción coordinada entre las autoridades fiscales y, sobre todo, de los bancos centrales. Aunque debe tenerse en cuenta que una movilización tan amplia de recursos como la presenciada en 2008 y 2009 difícilmente pueda repetirse en un futuro cercano, ni siquiera mediato. Igualmente, la crisis financiera reciente enseña que no deben repetirse ciertos errores que han restado valioso apoyo público a las políticas anticrisis. Notablemente, frente a eventuales crisis financieras futuras, parece fundamental que debe incrementarse la condicionalidad ante la entrega del apoyo financiero a los bancos por parte del gobierno y el banco central, y ser mucho más eficiente y transparente en la reestructuración de la propiedad de los activos 6