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La gran recesión y la crisis europea : lecciones y dilemas de la política económica
Entstehung
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estructurales que hicieron que estos desequilibrios se agudizaran tanto en el período que precedió a la crisis no han sido disueltas, es bastante probable que se vuelvan a expresar, e incluso profundizar, una vez que se retorne de nuevo a un período de mayor estabilidad y crecimiento sostenido(Banco Mundial, 2011). Dinamizar el crecimiento requiere de profundos cambios en la composición de la demanda agregada mundial que serán muy difíciles de producir. Además, aún se dista bastante de alcanzar un consenso en torno a cómo restablecer el equilibrio de la demanda agregada entre las economías avanzadas y las emergentes. El desarrollo de los mercados financieros locales y de los sistemas de seguridad social en los países emergentes, son dos áreas que se suponen ayudarán a reducir los desequilibrios comentados. En el caso de los países exportadores de petróleo, los grandes superávits, generados por el fuerte y sostenido incremento de los precios de la energía, deberían ser un fenómeno transitorio mientras estos países aumentan paulatinamente su capacidad de absorción. No puede dejar de percibirse que en un contexto de desaceleración económica y de contracción crediticia en las economías industrializadas, los desafíos competitivos que plantean las economías emergentes pueden activar las presiones en favor de renovadas formas de proteccionismo. Por otra parte, el mantenimiento de bajas tasas de interés en Europa y los Estados Unidos seguirá fomentando el flujo de capitales hacia los principales mercados emergentes con sus consabidas consecuencias desestabilizadoras sobre los tipos de cambio, los precios de las materias primas, la energía y los precios de los activos. Todos estos elementos no hacen más que contribuir a que los desequilibrios mundiales se profundicen. En todo caso, la mayor competencia mundial entre los nuevos centros de poder obliga a una mayor coordinación si se desea reducir los riesgos de inestabilidad política y económica. Pero esto no se logrará sin una profunda reforma en la estructura institucional internacional y el desarrollo de nuevos mecanismos de gobernanza mundial. Si no se avanza en esta dirección con relativa rapidez, la transición a un nuevo mundo multipolar puede ser bastante traumática(Banco Mundial, 2011). El retorno al Estado como protagonista estelar A partir de las crisis recientes y sus efectos, es predominante la opinión de que el Estado debe volver a jugar un papel central en el diseño y gestión de las estrategias de desarrollo, tanto en las economías avanzadas como emergentes. Sin embargo, no se trata de un retorno acrítico al dirigismo gubernamental, más bien lo que se está proponiendo es una redefinición del equilibrio que debe existir entre el Estado, los mercados, las instituciones públicas y las libertades ciudadanas. Teniendo en cuenta además las transformaciones que están ocurriendo en la estructura económica global, es evidente que los mecanismos automáticos del mercado serían insuficientes para gestionar la transición. Los nuevos conflictos, 5